“The Running Man” (1987): cuando el reality televisivo se te va de las manos

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Una utopía negativa en la que la realidad transcurre en términos opuestos a los de la tradicional sociedad ideal es lo que Richard Bachman plantea en 1982 con The Running Man (Perseguido, como se tituló en nuestro país). Esta obra literaria de conceptos recurrentes en potenciados “paraísos” de distopía será carne de cañón para que Paul Michael Glaser –sí, Mr. Starky en persona– dé a luz una clase maestra de mamporros casi futuristas. ¿Ya le parece absurdo? ¿No? Qué tal si desvelo el novelista que se oculta tras el citado Bachman. Me refiero a un literato de los que hielan la sangre, uno de esos que en plenos años 80 te salvan una cinta si te ceden los derechos de cualquiera de sus creaciones. Y es que el bueno de Richard no es ni más ni menos que el alter ego de Stephen King. David Copperfield, ahí lo llevas.

Pues bien, teniendo esto en mente, y contando con que la estrella de la futura filmación será el hoy metido en políticas conservadoras Arnold Schwarzenegger, en fin, poco queda por decir. Aun así, y aunque en nuestros días es una película fuera de cualquier tipo de catálogo en nuestro país, resultó todo un acierto para las sobremesas hambrientas de emociones fuertes. Seguramente ahí encontró su espacio de culto, una caja tonta que decidió desterrarla como igual ha terminado haciendo con las carantoñas metalizadas del brillante RoboCop. Y es que no todos los días se puede uno topar con la mutación bizarra de una intriga agobiante en la rítmica aventura de manguzadas en clave de videojuego que ofrecía este Perseguido. Ese concurso televisivo que hace de César a lo pulgar arriba o abajo, pequeño dios más que gran hermano.

Un momento, tomemos el respiro necesario para enfrentarnos a una figura como la de Richard Dawson, pues su paso por el filme oculta una conexión de lo más original. Este actor reconocido si acaso por su recurrente entrega en los Héroes de Hogan, de mitificación instantánea, presentó con su toque de showman el querido en Norteamérica Family Feud (espacio criticable hasta el fin de los días). El concursito de marras quedó grabado en la memoria del autor King, al que utilizó cual referencia de lo rastrero en posteriores escritos. Por ello, y más por convicción en la imagen que por simple carambola, Dawson finalizaría como elección constante para el papel de presentador desquiciante. No se crea, que nuestro Pedrito Osinaga de Todo Queda En Casa tampoco era menos hiriente que Richard, aunque a él nunca le dedicaron una película por vivir de preguntas y respuestas en guiño a la tontería supina durante aquella temporada.

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Sergio Guillén
Director de Renacer Eléctrico Music Magazine, miembro de Periodísticos sección cultura, locutor radiofónico y antiguo redactor o colaborador para revistas como Kerrang, Placet, Los+Mejores, MU, Musicópolis, Sinfomusic, Festivaleros, Lo Que Hay Que Oír o Todo Música Rock. También novelista al igual que autor de libros de estudio, tanto sobre la historia de la música como sobre el universo del séptimo arte.

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