[Crítica] Teenage Moods – “Select Buds”

Teenage Moods – Select BudsExiste una extraña paradoja entre la supuesta crisis de la industria musical y la proliferación de pequeños sellos discográficos patrios. Discos de Kirlian, Pretty Olivia Records, El Genio Equivocado, Clifford Records, The John Colby Sect, Delia Records, New-H Records, Gran Derby y un tan extenso como extraordinario etcétera alegra con unas más que interesantes propuestas sonoras nuestro de otra manera tedioso panorama nacional. Se trata de una labor de orfebrería musical en la que apenas subyace algo más que la tenacidad y el buen gusto de individuos concretos, “musiqueros” empedernidos que pilotan con pasión y escasa visión empresarial unos mimados proyectos tan independientes como minoritarios pero que van camino de definir un movimiento que algún crítico voraz se encargará de bautizar con el paso de los años. Todos estos sellos, con menos de una década de vida, dueños de sus propios oasis y ajenos del todo a grandes cifras económicas, no parecen responder a otra filosofía más allá de la mera subsistencia y un desmesurado amor por la música. Tan es así que en no pocos casos asumen una maravillosa y casi altruista obligación de dar a conocer a bandas y discos que de otra manera quedarían condenados al olvido. Se trata de una particular y divertida labor evangelizadora que parece erigirse en su actividad empresarial básica, una especie de objetivo y razón principal de su existencia. Ejemplo evidente es Tenorio Cotobade, de entre todos estos nuevos sellos, quizá el que atesora una mayor delicadeza en sus tan escasas como atractivas propuestas.

Uno de sus últimos lanzamientos incorpora a su catálogo a Teenage Moods, banda de Minneapolis formada en 2009 con un par de discos a sus espaldas, Mood Ring (2011) y Grow (2013), publicados en 25 Diamonds, y un tercero, Rosebuds, editado tan sólo en casete en 2014 por No Problem Records. Cuando estas últimas canciones parecían sentenciadas a no ir más allá de esa cinta, cayeron en manos de Tenorio Cotobade que, haciendo un loable acto de justicia, ha rescatado cinco de los ocho cortes allí incluidos para dar forma a este maravilloso Select Buds, publicado en vinilo a finales del pasado mes de septiembre.

El disco se aleja del ambiente adolescente de guitarras cercanas al punk que dominaba las dos primeras entregas de la banda y deja paso a unas composiciones dotadas de una mayor delicadeza, con un exquisito aroma sesentero, tintes folk y algo de psicodelia, introducida con minuciosa precisión para acompañar a unas omnipresentes guitarras que ya no distorsionan sin más sino que parecen chisporrotear alegres y moverse siempre hacia adelante, como si cada nuevo acorde quisiera sobrepasar al que le sigue, encontrando en ese movimiento el germen de una portentosa intensidad que viene a caracterizar el sonido de todo el álbum y que el propio grupo ha definido como flower punk. El disco se inicia con Fool’s wonder?, que arranca con acordes muy beat que rememoran incluso a The Searchers, pero la entrada de la voz, que posee algo de Syd Barrett, y el mero avance de los compases, hacen que las referencias viren hacia un territorio más cercano al folk psicodélico, con una guitarra que asume el protagonismo y lleva el peso del tema, alternando acordes rasgados, agudos y breves punteos y algo de distorsión para arropar y mecer la melodía vocal. Termina arriba, en alguna desdichada nota aguda que hace que, antes de la caída, casi sin respiro llegue el ataque de Groovy Regina, el segundo corte. Es pura diversión: gracias a la simple multiplicación de las guitarras y a un jovial y acelerado ritmo que recuerda a aquel Bang Bang Rock And Roll de Art Brut, con voces femeninas en los coros y una clara actitud punk heredera tal vez de los ecos de sus primeros discos, se llega de California y los Beach Boys a los mismísimos Undertones sin fisura alguna. No es difícil reconocer, no obstante, el sonido de Zebra Hunt, otra de las joyas destapadas por Tenorio Cotobade a principios de año y cuyo majestuoso City Sights comparte con este Select Buds cierta atmósfera común.

Light bright, uno de los temas de los que Gordon Byrd, cantante y guitarra, realizó en su día un videoclip, tiene un toque Byrds, pero su ambientación, así como la del vídeo, es del todo Syd Barrett con lo que las pinceladas de psicodelia terminan por construir una pieza al más puro estilo del universo de Jacco Gardner, un elegante medio tiempo de poco más de dos minutos, una pequeña delicia que se anticipa a Rosebuds, el tema que da título a aquel casete inicial. Es el corte más complejo del disco y muy probablemente donde éste alcanza su nivel más elevado. Desde la intro inicial, con una misteriosa línea de bajo a la que unos compases después se incorporan la batería y la guitarra, punteando en calma, se va anticipando ya cierta particular atmósfera. Desarrollo guitarrero, ágil y juguetón antes de la entrada de la voz, que se presenta más oscura, más inquietante que en los temas anteriores y la guitarra que pasa a recrearse en segundo plano, doblando a la voz en ocasiones o alejándose en otros casos, moviéndose inquieta, liviana en su carrera y ganando peso hasta rozar el estribillo hacia el que todo avanza y en el que la armonía se abre, la guitarra se endurece y todo queda dominado por ese “you were my Rosebud, you were my Rosebud” que no necesita estridencias para alcanzar emoción máxima. Bendito Orson Welles.

Después de la tormenta, la calma llega con el último corte. Get it right vuelve a recordar a los Byrds y en algunos pasajes parece que el mismísimo Jim McGuinn estuviese en las seis cuerdas. Apenas hay ahora trazos psicodélicos y todo queda embadurnado de puro ritmo beat, amable y no carente de cierta ingenuidad, para definir el tema más pop del álbum y poner punto final al disco.

La escucha se hace corta, muy corta y se queda uno con ganas de mucho más. Cinco temas, cuatro de ellos por debajo de los tres minutos de duración hacen que la dosis sepa a poco y nos veamos obligados a girar de nuevo el vinilo y volvamos a poner la aguja en la primera pista convirtiendo la escucha en un acto repetitivo tendente a la obsesión.

Visitando su bandcamp, pueden escucharse los discos anteriores, pero también los tres descartes incluidos en el casete de Rosebuds que Tenorio Cotobade ha desechado para este Select Buds: Still My Pet, Manic Again y Pool Hair. De la segunda canción existe videoclip asociado, también con la firma de Gordon Byrd (¿será casual el apellido?).

En suma, como ellos mismos dicen en alguna entrevista, lo suyo son “pop songs with a lot of energy”. ¿Y quién necesita más? Pura delicatessen.

Temas destacados: “Groovy Regina”, “Light bright”, “Rosebuds”.

Sello: Tenorio Cotobade (2015)

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Miguel Sáez Martín

Miguel Sáez Martín

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