[Crítica] My Dying Bride – “Feel The Misery”

my-dying-bride-feel-the-miseryDesde los primeros compases de “And My Father Left forever” ya sospechamos que la cosa no anda muy acertada… Curiosos gorgoritos, frases de guitarra insulsas, bonitismo inédito… y la cosa tarda en corregirse… hasta diríamos que Aaron desafina, que articula notas que no tocan… y que Dios me perdone…

En general, la banda ha pasado de ostentar un sonido orgánico y unas estructuras totalmente trabadas, a ofrecer temas deshilvanados y aburridos, alargados de forma artificial con interludios y cambios sin orden interno, sin razón de ser. Muchos puntos fuertes, como los del segundo tema, “To Shiver in Empty Halls”, corte que cuenta con buenos y potentes riffs, provienen de las partes más primitivas y rabiosas, donde las guitarras crujen más. En cambio, en esta misma canción, la pieza acaba perdiéndose en un laberinto absurdo de partes y subpartes sin ton ni son. Es posible que “Feel the Misery” sea un intento fallido de volver a los sonidos originales de la banda. Pero para comprobar este fracaso, puede hacerse una sencilla prueba: escúchense, uno tras otro, “The Barguest O’Whitby” (2011), un auténtico homenaje al Death/Doom más crudo y primigenio, con las canciones de este último álbum. Falta clase, falta trabazón, falta producción, falta instinto visionario. Y, sobre todo, falta un concepto unitario, una aportación clara, sin tumbos.

Y junto a canciones aceptables, encontramos auténticos desastres, como el tercer tema, “A cold New Curse”, completamente deshilachado, y hasta risible. Las buenas ideas terminan en extraños empantanamientos, faltos de garra, articulados con trucos fáciles, sin grandeza alguna. Aun así, destellos: la entrada de “A Thorn of Wisdom”, que se estropea en el minuto 2:45; así como el séptimo tema, “I Almost Loved You”, una intensa pieza a piano y voz que recuerda el festival de buena música que fue “Evinta” (2011). Por lo demás, instrumentos mal ensamblados, falta de ideas claras, ausencia de esa melancolía sin concesiones que era marca de la casa. Lo mejor, los riffs fuertes, las partes duras y callosas que naufragan en cortes y soluciones absurdas, débiles, sin gancho. Pero, para ser honestos, debe decirse que hay temas muy bien resueltos también, como el sexto, “I Celebrate Your Skin”, verdaderamente deudor de las raíces de My Dying Bride, y decididamente hermoso y fuerte, como toda la anterior producción de la banda.

En definitiva, para mí, su peor disco, y con mucha diferencia. Hasta ahora era “34, 788 Complete%” (1998) quien se llevaba el farolillo rojo en todas las encuestas, pero yo siempre he constituido una rareza y he mantenido un gran cariño por ese experimento que dio temas muy grandes. Aunque, lógicamente, en una banda que está tan arriba, con semejante trayectoria, este último disco es un borrón. Estoy dispuesto a pensar que el resultado no sea del todo despreciable. El de un grupo de Doom gótico de nivel medio. Desde luego, algo indigno de My Dying Bride. ¿Qué les habrá pasado? ¿Prisas? Es posible que el abandono de Hamish Hamilton haya perjudicado seriamente la capacidad compositiva del combo. Esperemos que no. De verdad, nunca pensé que una banda tan grande pudiera firmar esta chapuza, este disco prescindible, que puede escucharse solo a ratos, que indigna al paladar. Igual es que nos tenían demasiado bien acostumbrados.

Temas a destacar: “I Celebrate Your Skin”, “I Almost Loved You”, “Within a Sleeping Forest”.

Sello: Peaceville

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Uretra

Batería de Onirophagus y ex-redactor en Xtreem Music.

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