Hablando con los mejores: Entrevista a César Martín (Director Popular 1 Rock & Roll Magazine)

Cesar & Bertha

César Martín de pequeño junto a su madre Bertha Yebra

Seguimos con nuestro especial “Hablando con los mejores”. Ahora le toca el turno a una de las mayores rock star de la prensa musical nacional, no estamos refiriendo a César Martín, director de la revista Popular 1 Rock & Roll Magazine. Gracias desde aquí por habernos concedido la primera entrevista que da a un medio de este país.

Una buena mañana César Martín se levanta, abre la ventana, mira al cielo, y dice: “Voy a ser periodista musical”, ¿por qué decidiste dedicarte a esto?

“Bueno, la cosa no fue exactamente así. No abrí la ventana, miré al cielo y decidí ser periodista musical. Todo sucedió por accidente. Yo era un crío que pasaba más tiempo en la redacción del Popu que en el colegio, y ni se me había pasado por la cabeza jamás emular a periodistas como Jordi Tardà, Chris Welch, Ramón Porta o mis padres. Les leía y seguía sus recomendaciones musicales, y en mis horas muertas, que eran muchísimas, exploraba las centenares de cintas VHS que podía encontrar en mi video-club favorito de la ciudad, ese santuario para cinéfilos enfermizos llamado Video-Club Vergara, que desapareció hace muchos años. Así transcurría mi existencia, entre la redacción del Popu, mi video-club y las experiencias en todo tipo de conciertos. Mis profesores me dijeron tantas veces que era un absoluto inútil, que ni tan siquiera me molestaba en cuestionarlo. Mi profesor de literatura era especialmente insistente en ese sentido; me consideraba poco menos que un despojo social, así que ni me planteé la posibilidad de escribir. Disfrutaba escuchando música y viendo cine, y eso era más que suficiente para mí. Sin embargo, en el verano de 1984 mis padres me propusieron cubrir un festival de heavy metal en París: Breaking Sound Festival. En lugar de desplazarse ellos con algún redactor, pensaron en convertir aquel viaje en una excursión familiar. Si tenemos en cuenta que las estrellas del cartel eran nada menos que Ozzy Osbourne, Ronnie James Dio, Gary Moore y Blue Oyster Cult (además de los mismísimos Metallica, a quienes ni tan siquiera conocía por aquel entonces), estaba claro que tendría que armarme de valor y firmar mi primer reportaje para el Popu, que al final terminaría siendo un especial. La verdad es que fue un bautismo de fuego en toda regla. La seguridad de ese festival estaba compuesta por hell’s angels, y si Breaking Sound no acabó siendo el Altamont del Metal, fue porque no murió nadie, pero aquellos tipos hicieron justo lo que se esperaba de la gente de su calaña: intimidaron al público con sus motos y abrieron cabezas con barras de hierro. Recuerdo a chicas del público con fracturas en la cabeza, recibiendo primeros auxilios en el mismo recinto. El punto cachondo de ese festival fue conocer al Pirata, que cubrió el evento para Heavy Rock y nos alegró el viaje. Antes de mi debut como redactor, había cubierto varios conciertos para el Popu como fotógrafo. Shows muy emblemáticos de esos años, como uno de Alvin Lee en el Palacio de los Deportes de Barcelona, o la visita de Bob Dylan con Santana. Y sí, en 1984 nació también el famoso No Me Judas. Mis artículos de esa época son, con toda seguridad, los textos más horrorosos que se pueden leer en lengua castellana. Pero maldita sea, ¡sólo era un mierdoso crío!”,

Provienes de una familia dedicada al mundo del periodismo y el rock, ¿cómo se vive eso día a día?

“No sé, tío, ¿qué puedo responder a esto? Yo no he conocido otra vida. De niño, la redacción del Popu estaba situada en casa, así que yo jugaba con mis Madelman por el suelo, rodeado de melenudos que venían a posar en sesiones de fotos, a ser entrevistados o a entregar artículos. A los tres o cuatro años yo lógicamente no sabía quienes eran Golden Earring, pero de pronto aparecían en casa para la sesión de fotos de turno, y jugaban con mis muñecos. O venía Serrat con su hijo. O la enigmática Nico se quedaba a dormir. La mitad de esas vivencias ni las recuerdo, pero Bertha siempre sabe despertar mi atención cuando me dice, por ejemplo: “Una vez Lluís Llach te puso un supositorio”. Un momento, ¿Lluís Llach hizo qué? “Sí, estabas enfermo, y Lluís Llach te puso un supositorio”… Wow… Empecé a mostrar interés real por el Rock el año que murió Elvis, y a partir de entonces ya no hubo vuelta atrás. Cambié los Madelman por discos de Elvis, AC/DC y los Stones, y ahí seguimos después de varias décadas”.

¿Te has sentido incómodo alguna vez por aguantar el San Benito de ser “el hijo de …?

“¿Incómodo? ¡No! ¡Desde luego que no! Me siento privilegiado. ¿Crees que Slash se siente incómodo por ser hijo de una de las diseñadoras de ropa rockera más prestigiosas de los 70’s? ¡No creo! A Slash le visitaba Bowie en casa y a mí me ponía supositorios Lluís Llach. ¡No hay queja alguna! Crecer dentro del Popu fue como tener acceso al mayor almacén de juguetes del mundo, siendo un mocoso. La colección de discos familiar ocupaba una habitación entera de nuestra casa. Tener unos padres así es un regalo del cielo. Disfrutaba sus álbumes (discografías enteras de Zeppelin, Stones, The Doors, Grateful Dead,  Deep Purple, Kiss, Black Sabbath, Ted Nugent, UFO,  Lynyrd Skynyrd, Nazareth, Aerosmith, etc), me llevaban a todos los conciertos que pasaban por Barcelona, me permitían conocer a mis ídolos, no me perdía ni una sola fiesta de entrega de premios del Popu y encima podía espiar en las sesiones de fotos con modelos que se organizaban en el estudio de la revista (en una época, tuvimos un buen puñado de publicaciones, entre ellas una revista de moda). Para colmo, mi padre tenía una Harley Davidson y mi madre era una sex symbol en toda regla, ya me contarás tú dónde está el problema… Entraba con mis padres en los camerinos de Motörhead y Lemmy les saludaba como si fuesen amigos de toda la vida, mientras yo contemplaba la escena con la boca abierta. Tengo montones de recuerdos de mi niñez y adolescencia absolutamente surrealistas, como la noche en que mis padres me llevaron a ver a Ramoncín. Acababa de publicar su primer disco, era uno de los rockeros más polémicos del país, y la cita era en la habitación de su hotel. Cuando entramos, Ramoncín estaba con una groupie tetuda en la cama. Yo debía tener ocho años, así que como ya imaginarás, no estaba muy acostumbrado a ver cosas así. Ramón se puso los calzoncillos, se vistió y nos fuimos con él al club donde tocaba. A mí, lógicamente, no me dejaron entrar, y Ramoncín dijo que no tocaría si no dejaban que el chaval entrase. Al final, mis padres tuvieron que llevarme al hotel de turno hasta que terminó el concierto. Pero esa imagen de Ramoncín y la groupie en la cama fue más grande que cualquier concierto que hubiese podido ver. Lo dicho: soy un privilegiado y siempre he sido muy consciente de ello”.

Tu vida gira en torno a Popular 1, ¿qué significa para ti la revista?

“La revista lo es todo para mí. No conozco una vida sin el Popu. Es lo más grande que me ha sucedido. Al Popu se lo debo todo. Cuando llevas tantos años al frente de una revista (y lo mismo les sucederá a quienes están en una banda, a quienes ruedan películas, etc.), se espera que termines odiando lo que haces, que te vuelvas un quemado. Hay gente que no concibe que alguien pueda seguir disfrutando lo que hace durante toda una vida. Hoy en día escribo menos por múltiples razones, entre ellas porque he estado organizando shows durante diez años y es algo que también adoro. Pero darle forma al Popu cada mes sigue siendo excitante. Ahora, sin ir más lejos, estoy preparando el Popu 500, que verá la luz en Julio, y es, como dicen los ingleses, una “labour of love” total. No sé cómo saldrá, pero es un número que me hace especial ilusión. Por otra parte, si tenemos en cuenta que puedes encontrar textos míos en todos, absolutamente todos los Popus de los últimos 30 años, puedes imaginarte lo que siento por esta revista. Nunca me he tomado unas vacaciones, ni un solo mes de descanso, porque evidentemente el Popu no es un trabajo”.

¿Cuál es el secreto para sobrevivir en los kioskos más de 40 años?

“El secreto, bajo mi punto de vista, es ser siempre personal y, por supuesto, no perder la pasión. Guiarte por tu criterio, no seguir las modas tontas del momento, hacer realmente lo que sientes. Al Popu se le pueden poner muchas pegas, no es la revista perfecta, pero creo que nadie puede poner en duda que es una publicación con una línea muy definida, y por encima de todo, ha sido siempre una revista muy pasional. Ejemplos podríamos poner muchísimos, pero creo que quienes son lectores ya los conocen”.

Supongo que te habrán propuesto decenas de colaboraciones en otros medios, ¿por qué siempre en Popular 1?

“Es cierto, nunca he colaborado en otros medios. Si no ha sucedido hasta ahora es porque no me relaciono con gente de los medios, y cuando me han hecho ofertas, no le he visto sentido a colaborar con alguien a quien ni conocía”.

Todo el mundo piensa que tu vida es genial, discos, entrevistas, artistas, ¿cuál es el lado oscuro de todo esto?

“¿El lado oscuro? No hay ningún lado oscuro, amigo. Llegar a la redacción y encontrarte el majestuoso nuevo directo de Van Halen, recibir una carta de La Picha de Atenodoro sobre la 2ª Guerra Mundial o la invitación de algún amigo músico para verle en directo, es la maravillosa rutina que conlleva formar parte del Popu. No cambiaría esto ni por una estancia indefinida en la Playboy Mansion. Seguro que la vida cotidiana en el hogar de Hugh Hefner no está nada mal, ¡pero el Popu rockea más!”

Tu apodo en las tertulias es “man in black”, ¿te molesta que te llamen así?

“Que yo sepa, los hombres de negro son Johnny Cash y Ritchie Blackmore, no yo”.

A diferencia del resto de compañeros periodistas que en general son mediáticos, tú no te prodigas nada en los medios, ¿por qué?

“Me parece genial que otros se fotografíen en fiestas, le cuenten al mundo lo que hacen durante las 24 horas del día y sueñen con salir en la tele, pero yo tengo que vivir conmigo mismo, y no quiero verme en todas partes. Para que te hagas una idea de hasta dónde llega mi enfermedad mental, tengo amigos que no compran el Popu y siempre procuro que no lleguen a leer mis textos”.

Por la revista han pasado cientos de bandas y artistas, ¿quién se os ha resistido?

“Una de las mayores pérdidas fue Vampira. Quería cobrar a cambio de que la entrevistase y no acepté. Ahora que ya no está en este mundo, por supuesto me arrepiento. Otra fue Nancy Sinatra, que estaba encantada de darme una entrevista si alquilaba una suite del Beverly Hills Hotel para nuestro encuentro, y encima su manager me pasó una lista de personajes de los que no podría hablar (Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. entre ellos). Ni que decir tiene que la entrevista nunca se llevó a cabo. Aunque años después terminamos entrevistándola cuando publicó un disco”.

¿Te has arrepentido alguna vez de sacar a alguien?

“Sí, por supuesto que sí. Vivimos en un mundo lleno de gilipollas. Pero no voy a dedicarles un tributo ahora”.

Tu peor y tu mejor momento en Popular 1.

“Imposible elegir un mejor momento. La lista es interminable. ¿Mi primer Donington Festival?, ¿mi entrevista con The Cramps en su casa?, ¿el viaje de los 40 días por USA para un número especial de la revista?, ¿el día que estuve en presencia de Lemmy por primera vez?, ¿la fiesta del Popu con strippers cuando yo tenía diez años?, ¿la mañana que acompañé a Ginger Lynn a comprar bragas?, ¿mi primera entrevista con Ronnie James Dio?… En cuanto al peor momento, imagino que fue cuando un gusano de socio casi destruye Popular 1 en los 80’s. El malnacido estuvo a un paso de borrarnos del mapa. Y entre otras cosas, casi se queda con todo nuestro archivo fotográfico. Cada día, después del colegio, yo iba a la redacción de la revista que compartíamos con ese individuo, y metía en mi cartera todas las diapositivas que podía. Reportajes fotográficos completos de Dylan, Zeppelin, Bowie, Stones, The Who… Fue un proceso que duró varios meses. Y no pude llevarme todas nuestras fotos, porque eso habría alertado a los esbirros de ese individuo, de modo que las bonitas instantáneas de Spandau Ballet y Mr. Mister se quedaron allí. Una pena, porque el valor kitschy de ese material era incalculable”.

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Además de Popular 1 eres el creador del show A.K. (Anti-Karaoke), para quién todavía no lo conozca ¿nos lo puedes definir?

“Anti-Karaoke es un show inusual y naive con más de diez años de historia. Lo creé con mi ex-mujer casi como una broma. Tras hacer durante un año el show Open Mic en el teatro Llantiol, en donde reuníamos a drag queens, músicos, mimos horrorosos, cómicos e incluso un pseudo fascista catalán que pronunciaba sus inquietantes speeches con un encanto de villano de Batman, decidimos probar con un karaoke teatral. Esos primeros tiempos fueron complicados pero muy divertidos; no podíamos invertir en publicidad, así que nuestra maquinaria de promoción se llamaba Bertha. Cada semana, llamaba a todos sus amigos para que arrastrasen sus culos hasta el teatro Llantiol y nuestros shows no fuesen cancelados por falta de público. Recuerdo incluso a mi abuela de ochenta años, que en esa época tenía los mil y un problemas de salud, y se desplazó hasta el teatro para ver una de nuestras frikadas. La verdad es que Open Mic era un show muy especial. Atender a los extraños personajes que actuaban y entender sus indicaciones era todo un reto. El drag queen de turno nos daba un CD grabado e indicaba cuándo debíamos ponerle la canción 3, la 5 y la 6. Pero evidentemente, cuando llegaba su turno de actuar, habíamos olvidado por completo el orden de los temas, y su número acababa en drama. Anti-Karaoke terminaría siendo la versión rockera de Open Mic. Recuerdo como si hubiese sido ayer la primera noche del show en el teatro Llantiol. Antes de abrir puertas, distribuí papelitos para cantar en todas las mesas del teatro, y a pesar de que temíamos que nadie vendría al show, fue un debut increíble. La sala se llenó. Un momento emblemático de ese primer show fue cuando Syd Barretina cantó un tema muy dramático de ‘The Wall’ de Pink Floyd, y un sujeto danés con look de Satán que había acudido como público, saltó al escenario e interactuó con Syd, mientras éste se retorcía por el suelo. Ese fue, para mí, el momento en el que oficialmente nació Anti-Karaoke. Definitivamente, uno jamás vería algo así en un cutre bar de karaoke. Mi compañero en la cabina en esos primeros shows fue Yuri Mykhaylychenko, un artista ruso que trabajaba (y sigue trabajando) como manager del Llantiol, y el pasado sábado, sin ir más lejos, acudió a Marula a ver mi versión de Anti-Karaoke y fue grande saludarle de nuevo. Lo que siempre ha diferenciado a A.K. de un karaoke normal ha sido el aspecto teatral e irreverente. Desde el principio fue divertido planificar números extravagantes. A lo largo de los años, pasarían por el show artistas de performance, strippers,  cantantes de ópera, directores de cine e incluso músicos de bandas como White Zombie, Royal Crown Revue, Bellrays, L7, Black Halos, Supagroup, Erocktica, Nashville Pussy, The Bellrays, Gluecifer, She-Wolves, Mother Superior, etc. La noche en que Eddie Nichols de Royal Crown Revue cantó “Ring of Fire” de Johnny Cash en Anti-Karaoke, se equivocó en una estrofa, y al finalizar su actuación se acercó a la cabina de sonido y me dijo: “Ha sido la peor noche de mi vida, ¡adiós!”. Al día siguiente me llamó y me dijo: “¿Me perdonas por haber destrozado tu show?”. Obviamente, Eddie no destrozó ningún show, de hecho, la suya fue una de las mejores actuaciones que recuerdo, pero es lógico que un músico tan perfeccionista como él no se sintiese cómodo en un show tan caótico como Anti-Karaoke. Gente como Jim Wilson de Mother Superior, Jennifer Finch de L7, Chris Lee de Supagroup, Blaine de Nashville Pussy o Sean Yseult de White Zombie se tomaron el show como lo que es, una gran fiesta, y lo pasaron bastante mejor. Siempre es surrealista hacer A.K. con verdaderos rockstars entre el público. Mirar a tu lado y ver a Billy Duffy de The Cult, ¡no tiene ningún sentido! O compartir cabina con una leyenda del country rock como Rosie Flores también es surrealista. En una ocasión incluso estuvimos a un paso de contar con una aparición especial de Sebastian Bach. Senen Armengol, redactor del Popu y colega de toda la vida, trajo a Sebastian tras uno de sus conciertos en Barcelona. Mi idea era pedirle que cantase “Welcome to the Jungle”, pero los responsables de la sala en donde hacíamos el show nos obligaron a terminar a la hora en punto, pese a saber que Sebastian estaba en camino. Senen, Sebastian y su grupo llegaron diez minutos después de finalizar el show, y para rematar, los de la sala se encararon con Sebastian Bach porque llevaba una botella de vino y algo así era inadmisible para su club de… rock’n’roll. En otra ocasión sucedió lo mismo con Dregen de Backyard Babies. Llegó al show cinco minutos después de finalizar y se quedó con las ganas de cantar “Blitzkrieg Bop”. En el último año y pico, tanto en Magic como en Marula, Wurlitzer o El Perro, hemos contado con cameos de gente como Carlos Segarra de Rebeldes, Morfi Grey de La Banda Trapera del Río, Star Mafia Boy, Decibelios, Jose Masegosa de Canal 69, The Golden Grahams, Sergio de Smoking Stones, etc. Y entre los habituales del show tenemos el privilegio de contar con músicos como Amadeo Mescaleros, Jou Mistika o el mismo Syd Barretina, que sigue ahí después de todos estos años. Es un show vivo que cambia todo el tiempo, y una novedad interesante es escuchar a músicos interpretando temas propios. Amadeo, líder de la banda de Hard Southern Rock, Mescaleros (un grupo con influencias tanto de Whitesnake como de las grandes leyendas sureñas) suele cantar sus canciones en Marula, además de clásicos del repertorio de A.K”.

¿Qué has buscado con este show?

“Creamos este show simplemente para divertirnos. Yo nunca he buscado nada especial con A.K, tan sólo pasarlo bien, aunque siempre he visto muchos paralelismos con el Popu. Es algo que me pareció muy curioso desde el principio: los artistas más célebres de Anti-Karaoke eran tan carismáticos como las estrellas del Correo del Popu. No veo grandes diferencias entre estrellas de A.K. como Uvejo R’n’R, Fabri, Sarduster o That Crooner From Nowhere, y célebres personajes del Correo del Popu como La Picha de Atenodoro, El Marqués de Boston o el Primo Lejano de Paul Stanley. De hecho, El Primo Lejano es estrella de Anti-Karaoke y leyenda del Correo del Popu (en A.K. su sobrenombre es El Ginecólogo de Nicole Kidman). Otro célebre personaje de A.K., el Guerra, fue también un personaje habitual en el Correo durante años. Y gente como Uvejo, Lizard King y tantos otros son fieles lectores  de Popular 1 de toda la vida. Sin olvidar el detalle de que entre los performers de Anti-Karaoke hay redactores del Popu como Fede Navarro, Joan Pou (Joan Baez en Popular 1), Raul Esteban, Oscar Gallardo o Senén Armengol. Otro punto que me ha gustado siempre del show y que me recuerda al espíritu del Popu, es que es totalmente inclasificable. El encanto de escuchar un tema de los Misfits después de que alguien haya cantado “Maniac” de Michael Sembello tiene mucho que ver con la filosofía del Popu, en donde siempre nos hemos saltado las etiquetas, y G.G. Allin comparte páginas con Michael Jackson sin problema”.

Nueva etapa del A.K. por circunstancias que no vienen al caso, ¿cómo está yendo este nuevo comienzo?

“Este nuevo comienzo es excitante, como todos los comienzos. Ya hemos vivido varias etapas a lo largo del último año, y todas ellas han sido interesantes. Fue genial contar con Charly ‘90 (los paralelismos con el Popu de nuevo) como presentador y showman durante unos meses. Es un amigo de toda la vida, además de redactor del Popu desde hace dos décadas, y comparto su visión del Rock al 100% (nadie debería perderse a su banda Chaqueteros, que tocan el primer viernes de cada mes en la sala Monasterio de Barcelona). También fue grande tener a Nacho Ibanez como frontman durante otra etapa. En el caso de Nacho, conecto totalmente con su rollo hard rockero 80’s. Nadie ha cantado en el show los temas clásicos de Bon Jovi o Guns N’Roses con más estilo que este hombre. Nacho lidera a la banda Big Mouthers, que tocan cada semana en Barcelona. Por supuesto hay que citar los números de burlesque de Nastia Zi. Es la bailarina de burlesque más bella y carismática de Barcelona, y siempre que actúa en el show nos lleva directamente a los tiempos de Bettie Page y Lili St. Cyr. En la actualidad, las tareas de maestras/os de ceremonias se las reparten Olga Motos, una show-woman que es un auténtico huracán sobre el escenario, Lobo que tiene un rollo muy a lo Jim Morrison, y Katja & Aino, dos artistas inclasificables que tienen una química brutal sobre el escenario. También hago el show en Madrid con AmyJo Doherty, la hermana de Pete Doherty, que además de ser muy carismática en directo, es un encanto de persona. Siempre que hago A.K. con ella, no siento que esté trabajando en absoluto. Es como montar un fiesta enloquecida con una amiga”.

Por último ¿podrías dar algún consejo a los seguidores de Nos Gusta La música, por si tienen la  idea de hacerse periodistas musicales?

“La única manera de convertirte en periodista es lanzarte a escribir y punto. Yo no estudié ninguna carrera. Simplemente cuando llegó el momento de entrevistar a Carlos Santana o a Robert Plant, lo saqué adelante como pude. Es esencial escribir con pasión y ser una persona auténtica; nunca estar en pose. Aunque sea un tópico, hay que hacer lo que te sale del corazón”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Antonio Mautor

Antonio Mautor

Colaborador en revistas especializadas en Música Rock como Popular 1, Metal Hammer o La Heavy. Colaborador en webs especializadas en rock como The Metal Circus, Mariskalrock.com, Metalcry, Xtreem Music, Todoheavymetal.com, Truenometálico, Latin Metal etc... Actualmente Director en Nos Gusta La Música, colaborador en RNE Radio 3 programa Bandera Negra, sección "Desenfoques Reiterados", y "Bandera Negra Sin Fronteras", así como director del podcast Mautorland. Ha sido colaborador en el programa de radio Backstage.com de la cadena Pop Rosario en Argentina.

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