Entrevistamos a Ivó Oller

Foto: Alba Rupérez

El trompetista catalán Ivó Oller publicaba Way, su segundo álbum de estudio en solitario, el pasado mes de agosto. Ocho temas, entre composiciones propias y originales, y alguna versión, en los que muestra su faceta más eléctrica hasta la fecha.

Licenciado en el Berklee College of Music, de Boston. ¿Por qué elegiste estudiar allí?

Porque creo que es la universidad de referencia a nivel internacional y sobre todo por el movimiento musical que se genera a su alrededor, puedes conocer profesores muy cualificados que están todavía en activo… Básicamente, esa fue la razón por la que elegí el Berklee College para estudiar.

¿Qué te aportó estudiar en una escuela tan prestigiosa?

Lo que más me aportó fue el hecho de relacionarme con gente que tenia ansias de aprender como yo, además de la interconexión y la mezcla de culturas que allí se produce.

¿Qué diferencia a las escuelas de música norteamericanas de las de nuestro país?

Yo creo que en las escuelas americanas se centran más en tus intereses. Allí vas a tocar y te pasas el día tocando, ensayando… Aquí, sin embargo, nos perdemos un poco con la literatura, porque si estás haciendo una carrera de actuación, necesitas estar todo el día tocando; si estás estudiando composición, todo el día escribiendo. Aquí hay unas escuelas y unos profesionales fantásticos, pero nos perdemos un poco en la literatura olvidándonos del interés real que el alumno tiene.

Como músico has colaborado con artistas de todo tipo. ¿De qué manera ha enriquecido tu lenguaje musical el haber compartido proyectos con músicos tan distintos y sumergirte con ellos en géneros tan diferentes como el blues, el bolero, el son o el pop?

Yo pienso que todo el mundo aporta y te enseña cosas, hasta los alumnos te sorprenden y te hacen ver las cosas de manera diferente. Precisamente, por eso me encanta dar clases, pues tú piensas que vas bien por un camino y de repente te proponen otro; y eso es fantástico y muy divertido. Trabajar con artistas diferentes es más o menos lo mismo. Cada músico tiene su personalidad, su riqueza musical, y es fantástico poder aprovechar esto. Pero tienes que ir con la mente abierta y no pensar solo que estás trabajando. Dejarte llevar por todo lo que tienes a tu alrededor.

También has compartido escenarios con bandas como la Barcelona Jazz Orchestra, la Orquesta Platería o la Big Jazz Banda de Terrassa. ¿Qué es lo primero que debe asumir un músico solista o que está al frente de un quinteto, como en tu caso, cuando forma parte de un colectivo?

Para mí es donde tienes que ser más profesional. Saber cuál es tu puesto y qué se te pide en ese momento. Si estás en una big band, la organización es muy clara, estás ejerciendo de líder, de segundo, de tercero o de cuarto, y tienes un objetivo muy concreto que tienes que defender. Si no estás de líder, es muy importante que sepas cuál es tu papel y cómo puedes aportar más a la formación. Cuando estás de solista, es uno mismo quien tiene que liderar y quien tiene que pedir a sus compañeros cómo pueden ayudarte a ser un buen líder. Así que, como se intuye, son dos papeles muy distintos pero muy interesantes.

Se te ha podido ver en varios festivales de jazz, tanto norteamericanos como nacionales. ¿Qué crees que requieren estos últimos para poder competir con los festivales internacionales?

Lo que falta seguramente, desde mi punto de vista, son más producciones propias. Producciones propias que pudieran exportarse a otros festivales. Cuidar más el producto autóctono y exportarlo a otros sitios. Pero en España estamos a un muy buen nivel, ya que hay muchos festivales y muy buenos.

Entre tus composiciones destaca la musicación de tres documentales como Memòria d’una convicció, Mirant al Sud y Dignitat. ¿Poner música a obras de otros te ata?

Sí que te ata, pero es más como un juego entre dos personas. Tú estás componiendo a partir de una idea que te han propuesto y al final lo que haces es dar forma a esa idea haciendo de tu aportación algo importante y que deja huella.

¿Qué ha significado para ti grabar para un proyecto mediático como la película Los Pelayos?

Fue un proyecto muy divertido que pude grabar además con muchos músicos y amigos conjuntamente.

Ahora presentas Way, un álbum masterizado en Abbey Road. ¿Qué te impactó de aquellos estudios?

Al final, lo que más me impactó fueron los profesionales que allí trabajan; aparte de la maquinaria, que como se presupone es muy buena. Realmente, fue sorprendente la calidad humana y cómo entendieron nuestro proyecto desde el primer minuto, y cómo mejorarlo.

Way es tu segundo disco en solitario. ¿Qué une a ambos trabajos?

Mis composiciones, ya que el primero fue muy acústico y este es más eléctrico, con más groove y más colaboraciones, teniendo en común mi propio sonido.

¿Se podría calificar Way como tu trabajo más personal?

Efectivamente, creo que es un trabajo mucho más personal, tanto por las composiciones como por las colaboraciones.

¿Qué músicos han participado en él?

Básicamente está pensado para un cuarteto base y yo mismo, además de contar con Martí Serra al saxo en un par de temas; la sección de trompetas, integrada por Mathew Simon, Guillermo Caliero, Jaume Peña y yo mismo, en dos divertimentos; la voz de Marian Barahona, y una pequeña aportación de las cuerdas de Eduard Iniesta.

En tus discos, has ido incorporando sonoridades mediterráneas. De hecho, siempre has defendido esos sonidos. ¿Te ves componiendo un álbum de piezas completamente mediterráneas?

Me encantaría, sería fantástico poder hacer un disco con estos sonidos y compases, y lo reivindico como nuestras sonoridades naturales porque están ahí y forman parte de nuestra cultura, además de ser muy divertidas musicalmente para poder jugar con ellas.

¿Por qué crees que los músicos se han ido distanciando de la música de raíz?

Bueno, al final lo ajeno es más atractivo y tendemos a valorarlo más que lo de casa; pero pienso que hay mucha gente buscando ese tipo sonoridades y que cada día es más atrayente este punto y lugar, con nuestra música y nuestras raíces.

No crees que los medios de comunicación, cada día más alejados de estas músicas, también influyen?

Sí, seguro, pero no solo de este estilo de música, sino también de la música de autor en general. En general, cuesta ver cultura en los medios de comunicación.

¿Por dónde continuará el camino de Ivó Oller?

Pues supongo que continuará buscando sorpresas, buscando nuevas conexiones y me encantaría poder estar abierto mentalmente para poder disfrutar de ello.

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Marc Mariñas

Marc Mariñas

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