Entrevista a Joss Santos, líder y vocalista de Indigos

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Foto: Martina Matencio http://lovenenoso.tumblr.com

La formación barcelonesa Indigos publicaba en 2014 su primer trabajo discográfico, Shine On Me, una colección de diez canciones que repasa Joss Santos (su líder) en esta entrevista concedida a Nos Gusta La Música.

Hola Joss, hablemos de cómo comenzó el proyecto.

Todo surgió a partir de un anuncio que publiqué en una revista especializada buscando chelista. A los pocos días recibí la respuesta de Mariano Camarasa y nos vimos para tomar un café y charlar. Empezamos a tocar juntos y desde un principio nos entendimos muy bien. Le empecé a enseñar algunos temas que tenía escritos —cosa que aún no había hecho con nadie— y comenzamos a tocar en la calle, en bares…

¿Por qué un chelista? ¿Qué aportaba a tu sonido?

Siempre me he sentido muy atraído por el sonido del chelo. Además estaba bastante inmerso en la música de Damien Rice, por aquel entonces, por lo que aquella combinación me resultaba muy atractiva. Tocar con él me aportaba, para empezar, el mero hecho de compartir un proyecto con alguien. Siempre he querido formar parte de una banda. Eso me atrae mucho más que caminar solo.

¿Cuándo se completó la primera formación?

Fue un proceso espontáneo que fue evolucionando con el tiempo. Primero se incorporó Oriol Cors a la batería; luego Carles Casanova a la guitarra; y, poco después, Camilo Fernández al contrabajo. Gracias a ellos, aquellos temas que tenía en mente fueron cobrando vida.

La aportación de Oriol Cors (antiguo batería de la banda), por ejemplo, fue importante a nivel musical. Incorporar batería hizo evolucionar el proyecto. Ya no era un cantautor con chelista (o un dúo), ahora formaba parte de una banda y se abrían nuevas posibilidades. Todos los músicos que han pasado por Indigos han tenido su importancia y yo personalmente les estoy muy agradecido. Todos han aportado lo que tenían y han hecho crecer el proyecto, tanto a nivel musical como a otros muchos niveles.

En esta primera etapa, José María ‘May’ Rodríguez fue un nombre clave. ¿Cómo contactasteis con él?

A May le conocí a través de una buena amiga. Cuando nos conocimos estábamos grabando una maqueta en el local de ensayo de Oriol. May nos ofreció su estudio para grabar y la única condición que puso fue que hiciéramos un largo, nada de maqueta ni EP. También nos ayudó a acabar de definir el sonido que teníamos en mente.

Y el apoyo de vuestros seguidores fue vital para que ese disco que os invitaba a grabar ‘May’ se hiciese realidad.

Por supuesto. Nos ayudaron a financiar la edición del formato físico a través de una campaña de micromecenazgo. Son los mejores.

¿Qué músicos colaboraron en su grabación?

La banda actual no estaba formada cuando grabamos el disco y, a través de nuestro productor, nos pusimos en contacto con músicos de la ciudad como Anton Jarl o Pau Figueres. Y con otros que ya conocíamos como Rubén Alcázar o David Soler, que finalmente se incorporaron al proyecto. May fue también quien hizo posible que César J. Cisneros se involucrara en el proyecto, encargándose de la mezcla del disco.

El resultado, este primer álbum. ¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando mencionas Shine On Me?

No sabría decirte. Recuerdos, momentos, personas… La gran parte de los temas están escritos y grabados en un período de tiempo muy concreto, así que están impregnados de las experiencias de aquel momento. Me cuesta darte una respuesta clara. Soy más de pensar en lo que viene que en lo que ya he hecho.

En vuestras canciones se puede apreciar ese sonido folk rock, con tintes blues y soul, tan característico de algunos artistas de la escena norteamericana actual: Ben Harper, Ray LaMontagne…

Sí, supongo que folk, rock, blues… son términos que sirven para denominar lo que hacemos, aunque no soy muy partidario de las etiquetas en ninguna faceta de la vida. Evidentemente, nuestra música tiene raíces norteamericanas, pero a lo que aspiramos es a tener un sonido propio más allá de los géneros. Lo que más me atrae de los músicos que admiro es que han conseguido definir una voz y una personalidad propias. Pueden componer un tema de cualquier estilo y, en cambio, identificas su sello desde el primer compás. Eso seguramente sea lo más difícil de conseguir para un músico.

¿Qué te parece que haya gente que compare tu voz con la de Ray?

Bueno, yo no soy el más adecuado para compararme con nadie y menos con alguien como Ray LaMontagne. Eso se lo dejo a los que me escuchan. Agradezco el cumplido a quien lo piense.

Considero las letras uno de los aspectos más importantes de Indigos. ¿Qué hay detrás de ellas?

La música siempre será lo primero, sino sería poeta y no músico. Sin embargo, es cierto que le doy mucha importancia a las letras. Para mí no son un complemento o un adorno, sino que son un ingrediente más a la hora de expresar aquello que deseo. Son parte importante de un todo.

El álbum tiene un cierto aire nostálgico. Imagino que tiene algo que ver con el estado anímico que os acompañaba durante el proceso de creación del mismo. ¿Es así?

Puede que sí, aunque yo lo siento de otra manera. Pero ya te decía que no soy el más indicado para opinar. Es cierto que los temas los escribí durante una etapa muy concreta de mi vida en la que pasaba por circunstancias difíciles, y eso de alguna manera se debe notar, pero lo que realmente me interesaba era la fuerza que uno encuentra para seguir adelante en momentos así. Eso es de lo que realmente creo que habla el disco. El tema “Shine On Me”, que no en vano da título al álbum, es seguramente el que mejor resume el espíritu del mismo.

¿Qué sonido tiene o pretende tener la banda en directo?

Buena pregunta. Para nosotros nunca ha sido una obsesión sonar en directo como en el disco. Estamos trabajando con otros músicos y forzar a alguien a sonar como otra persona sería un error. Cada uno de nosotros aporta algo distinto y trabajamos para que el conjunto sea algo único y con sentido. Se trata de crear una personalidad única hecha de individualidades. Por otro lado, la energía que te da el escenario y el público es muy diferente a la que uno siente en un estudio, por lo que hay que aprovecharla e integrarla. El resultado es que a la gente que nos ve en directo por primera vez y ha escuchado el disco le sorprende el cambio.

Para mí, lo más atractivo sería que la gente nos identificase nada más escucharnos, tanto en directo como en los discos. Eso creo que sería una buena señal.

¿Es el inglés el mejor vehículo para expresar al cien por cien vuestros pensamientos?

En mi caso, sí. Para mí el inglés no es una lengua extraña. He estudiado inglés desde pequeño, siempre he escuchado música y visto películas en ese idioma, he vivido unos años en Londres y es una lengua que uso a menudo con amigos que conservo o por razones de trabajo. Ahora mismo lo siento así y, aunque pueda parecer paradójico, para mí es algo natural y me costaría mucho escribir una canción en castellano o defenderla en un escenario. Lo más importante es ser sincero y honesto conmigo mismo y con los que me escuchan. Mi deber es hacer las cosas como las siento. De no hacerlo así, para mí sí que sería un fraude.

Es el arriesgado oficio de cantar en inglés cuando eres español, ¿no crees?

Sí, siempre he tenido la sensación de que este es un debate que solo se da aquí. No sé si a un músico sueco, alemán o francés le preguntan en su país por qué escribe en inglés. Y creo que aquí tampoco nos lo preguntamos. No creo que a nadie le importe que un músico alemán cante en inglés. De hecho, probablemente lo prefiramos, porque le vamos a entender mejor. En cambio, con el español no pasa y a veces incluso te tildan de esnob o te juzgan por pretender ser algo que no eres. Yo soy muy consciente de mis raíces. Soy un tipo de Barcelona de padres andaluces, pero eso no quita que pueda sentir el blues o el góspel muy dentro y pueda practicar esa música desde un profundo respeto a la comunidad que hay detrás pese a no formar parte de ella.

Además, la gente que nos sigue a nosotros o a muchas otras bandas son también seguidores de artistas como Pearl Jam, Bob Dylan o Springsteen. Y a ellos no les piden que cambien de idioma. Es cierto que yo tengo la opción de escribir en castellano, pero no quiero dejar de componer la música como la siento. De todas formas, no creo que el inglés sea una lengua tan extraña para el público español y quien realmente está interesado se busca la vida para saber de qué hablan las canciones.

En fin, creo que es un debate muy arraigado, con raíces profundas y que viene de muy atrás. Seguramente daría para un libro.

Hace unos días actuasteis en el Festival de Blues de Cerdanyola, ¿qué tal la experiencia?

Muy positiva en todos los sentidos. Ha sido nuestro primer festival y hemos podido compartir el escenario principal con gente como Myles Sanko, John Nemeth o Los Deltonos. Qué más se puede pedir. Ha sido un paso más hacía delante y lo hemos disfrutado mucho.

¿Goza de buena salud el blues en España?

Bueno, hay bastantes bandas que cultivan el blues, aunque ni nosotros ni este festival nos dedicamos exclusivamente a ello. Es un género muy influyente que está presente en muchos otros estilos.

Quizá carece de la difusión de otros géneros, pero tiene su público y creo que muy fiel. Este festival celebraba su XXVI edición, por ejemplo, y eso dice mucho. Así que bandas y público aficionado al blues debe haber.

¿Qué opinas de la escena nacional actual?

En mi opinión, la escena nacional actualmente está muy centrada en el pop y en eso que llaman “indie” —qué no sé muy bien lo que es—. Los que hacemos otro tipo de música ahora mismo lo tenemos más difícil. Por eso creo que sería bueno aunar fuerzas y crear escena porque estoy convencido de que la hay, tanto de bandas como de público, solo que estamos disgregados y nos cuesta llegar a la gente.

¿Y de los medios y promotores encargados de difundirla?

Como en todas partes hay de todo. Gente encantadora y auténticos divos. Y qué conste que no es una manera de clasificar a los que me han abierto o cerrado puertas. Sé aceptar un no por respuesta, faltaría más, pero hay muchas maneras de tratar a las personas. Todos somos parte imprescindible de un tejido. En cuanto a la industria, creo que a veces está demasiado supeditada al mercado y eso genera falta de riesgo. Pero nunca se sabe quiénes pueden ser los próximos Vetusta Morla, ¿no?

Finalmente, ¿nos puedes avanzar algo de un segundo álbum?

De momento no hay mucho que avanzar, pero si te pasas por algún concierto ya podrás escuchar algunos temas nuevos que no están en el disco.

Indigos son: Joss Santos (voz y guitarras), Sebastià Burguera (guitarras), Mariano Camarasa (teclados y chelo), Rubén Alcázar (bajo) y Ramon Aragall (batería).

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Redacción

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