[Especial] El arte en el Death Metal: Artistas Internacionales

INTRODUCCIÓN

Uno de los principales exponentes de la cultura es el arte, actividad humana cuya finalidad estética sirve para la comunicación o transmisión de valores, ideas, emociones y sentimientos a través de recursos lingüísticos, plásticos, sonoros o, audiovisuales o mixtos. Con el arte se ha pretendido reflejar el estado de una sociedad en un determinado espacio de tiempo más como producto de una época que de una intención preconcebida. Sin embargo, el arte, así visto de forma tan genérica -y si me permitís el oxímoron-, no se debe reducir a definiciones tan amplias.

El Death Metal como subgénero musical del Heavy Metal o “subestilo” dentro del Metal Extremo (Salva Rubio, 2011), es o puede ser reconocido como una expresión artística, diferenciada y propia, dentro de la cultura Metal, y por supuesto frente a la pléyade de manifestaciones artísticas de todo tipo. Esa particularidad, en cambio, no significa que el arte death haya surgido de la nada o que sea producto de nuestra cultura contemporánea o posmoderna. Son muchos los antecedentes o vestigios de un arte que se apropia de la imaginería de lo oscuro, vil, macabro, truculento y misántropo de la naturaleza humana, utilizada como instrumento de deificación de la muerte, la guerra, el terror, el exterminio y la destrucción, cuando no de protesta o denuncia de los desmanes y atrocidades cometidas por el hombre como bien se encargaron de mostrarnos las pinturas moralistas de El Bosco o Pieter Brueghel El Viejo.

A todos nos suenan aquellas imágenes de antiguos santos y mártires cristianos, representados en el arte medieval a partir de figuras ingenuas y sencillas, a las que se les somete a cientos de formas de tortura y sufrimiento, en muchos casos adornando las paredes de iglesias románicas. A mediados del siglo XIV se representa la “Danza Macabra” o “Danza de la Muerte”, cuya primera manifestación es una pintura mural que durante años adorno el pórtico del cementerio de los Santos Inocentes de París, donde se mostraba la danza entre vivos y muertos, en un ritual de aceptación de lo inevitable, que abarcaba todas las clases sociales, en una época de pestes y guerras.

Esta deriva hacia lo oscuro y sanguinario en el arte tuvo su correlato en cada época venidera, e incluso en distintas culturas. Hablamos del Grand Guignol a finales del siglo XIX en Francia, o los perturbadores grabados (ukiyo-e) del japonés Yoshitoshi que en 1867 creó la serie “Eimei nijūhasshūku” (que posteriormente sirvió de inspiración a la corriente manga denominada ero-guro, y a artistas como Suehiro Maruo y Shintaro Kago), donde aparecían mujeres decapitadas envueltas en sangre y numerosas atrocidades pintadas con cuidadoso detalle.

La inclinación por temas que tratan sobre la muerte, el sadismo y lo sanguinario, no es si no muestra del evidente morbo que por el cuerpo siempre ha existido, lo que el sociólogo Keith Kahn-Harris en su libro “Extreme Metal: music and culture on the edge”(2007) define como “glamourización de la violencia” atribuido a “una fascinación por el cuerpo humano”. Las pinturas de Gericault o Francis Bacon o el cine gore son expresiones contemporáneas de esa fascinación por el cuerpo humano, que en última instancia ha inspirado la imaginería del arte death en una de sus vertientes, quizás la más icónica, pegada a lo sanguinario, dónde destacan las portadas de los discos de Cannibal Corpse y de cientos de grupos death y grindcore.

El soporte que contiene el arte death es, evidentemente, el disco; pues es imposible separar (en un principio) esta forma artística de la música, sin la cual, quizá, no habría tenido tanta difusión. Los artistas death en sus inicios se apropian de las portadas de los discos para mostrar sus ideas indisociablemente unidas a la música y las letras de las bandas, en una extraña simbiosis que hoy día perdura, aunque los formatos y los soportes hayan evolucionado al calor de las nuevas tecnologías.

Y es a través de las portadas de algunos de los discos emblemáticos del death metal que comenzaremos con un breve repaso histórico al arte death, y como no, a los artistas destacados de la escena internacional en este primer artículo; que continuará con una segunda parte dedicada a nuestros artistas nacionales más destacados, que nos ayudarán a conocer el estado actual de la escena patria y descubrir los entresijos de una profesión dura a la par que fascinante.

foto portada

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