“Deliverance” (1972): El hombre es un lobo para el hombre

Deliverance 1

Hombres de negocios dispuestos a colgar por unos días sus trajes y corbatas en favor de la aventura que aporta un enfrentamiento directo con la naturaleza, aunque el mismo se resuma en descender por un río perdido en pequeñas embarcaciones. La ciudad contra el pueblo, el asfalto contra las ramas del bosque y las maneras rudas de los desheredados de Norteamérica. Cuatro insatisfechos sociales, un kayak cada dos personas, deslizándose por un entorno que sin ellos saberlo les superó antes de su llegada. Ed (Jon Voight), Lewis (Burt Reynolds), Bobby (Ned Beatty) y Drew (Ronny Cox) representan a la perfección los diferentes estereotipos del estadounidense de clase media que cree estar de vuelta de todo, pero que en su fondo más profundo le colman las inseguridades. Estas dudas se situarán en la picota una vez que los protagonistas deban ponerse a la defensiva y luchar por sus vidas.

El literato James Dickey firmó la novela de la que él mismo escribiría un guión listo para ser dirigido por John Boorman, cineasta que dos años antes había rodado a Marcello Mastroianni metido en la piel del Príncipe Leo, protagonista del largometraje Leo The Last. El propio Boorman consigue desde el principio de Deliverance (estrenada en nuestro país como Defensa) un ejemplo de sutileza supremo: retrata con naturalidad los ánimos excitados de los protagonistas por llevar a cabo su pequeña “aventura”, enmarcándolos en una llegada calma a su lugar de esparcimiento. Sólo unos domingueros más gastando gasolina en su odisea de fin de semana, en su trayecto por sentirse en paz con la tierra madre. Sin embargo, y al mismo tiempo, uno siente la tensión que flota en el ambiente de ese paraje natural, la crispación oculta de unos habitantes que están siendo desalojados de sus hogares para dar razón a una presa de pronta inauguración. Un redneck nunca pudo estar más resentido –y con razón–.

Y entre medias, Lonnie, un jovencito retrasado y con malformaciones en el rostro que representa al mismo tiempo el bien y el mal. Su inocencia, al igual que su talento para puntear las cuerdas del banjo, cautiva al espectador a la par que pareciese la palma amable que se extiende de los páramos de las granjas hacia las avanzadillas de la urbe. Cuando suena “Dueling Banjos”, con un Drew que dobla con su guitarra las notas que Lonnie saca a su instrumento, parece que la balanza por fin se ha equilibrado. Estamos casi al comienzo de la filmación y tanto pueblerinos como pobladores de la gran ciudad se animan al baile.

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Sergio Guillén
Director de Renacer Eléctrico Music Magazine, miembro de Periodísticos sección cultura, locutor radiofónico y antiguo redactor o colaborador para revistas como Kerrang, Placet, Los+Mejores, MU, Musicópolis, Sinfomusic, Festivaleros, Lo Que Hay Que Oír o Todo Música Rock. También novelista al igual que autor de libros de estudio, tanto sobre la historia de la música como sobre el universo del séptimo arte.

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