Para los que no tuvimos la oportunidad de disfrutarlos el año pasado en Madrid con motivo de la presentación de la segunda edición del festival Turbo Rock, nos congratulamos de que, apenas transcurrido unos meses, los norteamericanos The Jayhawks volvieran a repetir experiencia en la misma ciudad donde nos daban a conocer en directo las canciones que componían su última (y discreta) grabación de título Mockingbird Time, en la que suponía la vuelta de los componentes de la más clásica y aplaudida de sus formaciones.
Agradecido también personalmente, por cuestiones acústicas, del cambio de sala con respecto a su anterior visita, los Gary Louis, Mark Olson, Marc Perlman, Karen Grotberg y Tim O’reagan, hacían su aparición ante una sala repleta con ganas de degustar su delicioso y alabado country rock alternativo.
Abrían, como es habitual en ellos, con Wichita, a la que siguieron Cinnamon Love y Red’s song, mientras terminaba de ajustarse definitivamente el sonido en el céntrico teatro madrileño. Un repertorio, para satisfacción de fans, que incluyó mayoritariamente temas de sus dos discos más reconocidos de la década de los 90, Hollywood Town Hall y Tomorrow the Green Grass, así como de su último trabajo de 2011, los cuales ompusieron el grueso del setlist. Pero también hubo tiempo para revisar temas como Angelyne, de su álbum de 2003 Rainy Day Music, una más que interesante escucha por ver a Olson a las voces en una composición en la que él no colaboró en su momento.
Ocurrió lo mismo a la inversa, vimos a unos Jayhawks al completo interpretando dos temas de Olson en solitario, Clifton Bridge y How cand I send tonight, lo cual evidencia que su reunión va para largo y que Gary y Mark, en cuanto a adaptar voces se refiere, no tienen dificultades y que son capaces de hacer de ellas una sola para el degusto de nuestros oídos.
Al igual que en sus elogiados discos antes nombrados, donde compartieron micrófonos, lo más destacado de su directo, con diferencia, es el gusto que tienen con las melodías y lo maravillosamente que empastan sus voces, a quien habría que hacer una mención aparte y, por qué no, compararlos con clásicos binomios como, por ejemplo, unos Simon & Garfunkel.
También Tim O’reagan, baterista de la formación, tuvo su momento al inicio de los bises para demostrar que cantar tampoco se le da nada pero que nada mal con Tampa to Tulsa, otro tema que también encontrábamos en Rainy Day Music.
También es justo decir que, si bien es cierto que no hay lugar para la duda con respecto a su capacidad creativa e interpretativa, junto con su habilidad de conjuntar y hacer sonar a las maravillas cada uno de sus instrumentos , su puesta en escena se resiente si lo que esperas de ellos es una exaltación de movimientos. No pecan de excesos, se limitan a interpretar y pueden resultar muy repetitivos, de echo lo son, lo cual, si no estás muy familiarizado con su obra, las canciones incluso te pueden parecen muy parecidas unas de otras. A pesar de esto, la sensación final fue muy positiva, no todos los días puede uno ver y escuchar a una de los grupos más importantes del country alternativo de los últimos 25 años por los escenarios de este país.
Para el final del bolo la traca final que tanto viste los momentos de cierre, la siempre infalible Wainting for the sun y el cover de Bad Time, canción que popularizó la banda favorita de Homer Simpson y una de las más grandes de la década de los 70, el power trío estadounidense Grand Funk Railroad.
Por lo demás recalcar lo anteriormente escrito, si eres de lo que disfrutan con unos buenos arreglos vocales y sabe diferenciar el buen gusto a la hora de crear canciones, no pierdas la oportunidad de regalar a tu sentido auditivo la experiencia de escuchar a una de las bandas menos reconocidas mediáticamente de la prolífera década de los noventa, que tan rezagado dejó a aquellos que nos practicaban rock alternativo como bandera y dejó en un segundo plano a señoras bandas con tan buen bagaje como son The Jayhawks.






05 oct 2012
Publicado por Luis López 





