[Crónica] Sonorama 2015

Cada año ocurre lo mismo, llega el verano, se va aproximando agosto y las cohortes de adictos a la fiesta sonorámica comienzan a morderse los puños. Los fieles no fallan a la cita y la nueva hornada de futuros fans sigue en aumento. Esto se nota año tras año y éste no podía ser menos, y más teniendo en cuenta el importante cartel de ésta que ha sido la edición que le ha otorgado la mayoría de edad, al que se le ha ido añadiendo más de una sorpresa a escasos días de iniciarse. Art de Troya son los responsables ello, preocupándose, diseñando, invirtiendo, escuchando y apostando … y esto, entre otras cosas de las que ya os hemos hablado en otros años, son las que hacen importante el Sonorama-Ribera y lo convierten en único entre tantos y tantos festivales que se levan a cabo en nuestro país.

¿Qué es lo que te vas a encontrar diferente a otros? Lo primero y principal, el aire festivo y de buen rollo generalizado en un sin parar desde que amanece hasta una nueva salida del sol (si el cuerpo aguanta), mucho y excelente vino, tanto en la calle como sentado en una mesa acompañando un buen plato y, como no, música en cualquier rincón de Aranda de Duero.

Porque a los ya conocidos escenarios tanto en la Plaza del Trigo como en la Plaza de la Sal, este año se le ha añadido uno más enfocado al público más pequeño con el nombre de Sonorama Baby en la Plaza Mayor y en la Plaza Obispo Acosta, por el que han pasado Petit Pop y Dr. Sapo, respectivamente, además de las consiguientes pinchadas que hacen del pueblo un continuo vaivén de gente buscando alternar.

Claramente enfocado al público indie, justo es de decir que también tienen cabida cualquier estilo que nada o poco tienen que ver con el pop que tanto gusta por estos lares. Si el año pasado fuera Raphael quien acaparara todos los titulares, este año la apuesta ha sido …..

Jueves 13

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Después de la fiesta de bienvenida el miércoles en el camping por el que pasaron, entre otros, Aerolíneas Federales, acudimos directamente a la apertura del recinto del festival para no faltar a una las de las citas marcadas en rojo en nuestra agenda. A temprana hora inauguraban el escenario principal Toundra, la banda madrileña que bien puede jactarse de estar presente en multitud a la vez que diferentes carteles de certámenes totalmente opuestos al Sonorama y salir victoriosos de todos ellos. Como siempre, categóricos y fulgurantes, sin fisuras y con determinación, volvieron a demostrar que la maquinaria siempre la tienen bien calibrada. Vienen de recorrerse media Europa, y aunque personalmente prefiero disfrutarles en sala, un escenario grande para nada les sienta mal como ya pudimos evidenciar en el FIB dos años atrás. No había hecho nada más que arrancar esta edición y ya teníamos la certeza de haber presenciado uno de los conciertos del festival.

Australian Blonde habían sido anunciados con el único show que ofrecerían en todo el territorio nacional este año y ahí que no podíamos faltar, más bien llevados por el factor sentimental que nos hacía rememorar los buenos momentos que nos dieron en los 90. No faltaron todas esas canciones que hace años nos hacían vibrar y entre las que no podía faltar, evidentemente, todo un exitazo de la banda como es Chup Chup, el himno de toda una generación que aún nos dejamos ver por este tipo de eventos.

Y llegaba el momento de la clara apuesta de este año, el espectáculo Morente Vive. Así lo pudimos constatar durante la rueda de prensa previa al igual que durante las casi dos horas que estuvieron presentes sobre el escenario principal la familia del maestro Morente, repasando los diversos momentos y palos que tocó el recordado artista. Y si los ojos son el espejo del alma, quedó totalmente constatado en la expresión de una emocionada y motivada Estrella, que se puso a la cabeza del clan que tan sentido homenaje han querido ofrecer a la figura de su padre en un espectáculo exclusivo e inusual para lo que nos tienen acostumbrados en Aranda. Sinceramente, hay que aplaudir la valentía y personalidad de la organización por tal reto, pero la realidad es que no dejó de ser un hecho más testimonial para la mayoría de los presentes que alabado incondicionalmente.

La verbena de Los Toreros Muertos ya os podéis hacer una idea de como transcurrió, todo dispuesto para las andanzas del genial y desvergonzado (para lo bueno y para lo malo) Pablo Carbonell al que, aparentemente, pocas cosas realmente le tienen que dar quebraderos de cabeza.

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Tras Dorian, a quienes hay que valorar que consigan movilizar tanta gente, les seguirían los siempre enérgicos Dinero, que siguen a lo suyo, partiéndola y bien como no cabe otra cosa de esperar de quienes defienden la causa stoner-rockera, por mucho que su temática amor-desamor no haya variado desde su primer álbum. Muy enérgicos y directos, se metieron al público en el bolsillo desde el mismo instante que sus instrumentos comenzaron a rugir. Ya los estamos esperando para el próximo curso con trabajo nuevo bajo el brazo.

De La habitación Roja poco más que ya no se haya hablado de ellos. A pesar de la tardía hora, salieron con ganas de demostrar que siguen siendo un referente de la escena indie, abriendo con todo un hit como es Mi habitación, para continuar desglosando todas esas canciones que bien podrían incluirse en un todo éxitos tras 20 años de carrera. Sin excesivos alardes y brío, cumplieron correctamente con su cometido.

Viernes 14

Llega la mañana y con ello, con total seguridad, la parte del día favorita de la inmensa mayoría de visitantes al evento, los conciertos gratuitos y las posteriores pinchadas en el mismo centro de la población burgalesa. Así que lo primero que ha de hacer uno, tras una buena ducha, es desayunar fuerte para tener bien provisto el depósito ante las largas horas non-stop que vienen por delante.

 

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Nuestra primera cita era a mediodía con la portentosa voz de Jacobo Serra. De él podréis leer en prácticamente todas las publicaciones su semejanza tonal con el bueno de Rufus Wainwright, y no seré yo quien niegue la evidencia, pero obviando toda comparación posible, a Jacobo hay que valorarle por el mismo mismo, es decir, por su innato talento a la voz y en la composición que ya dejó patente con la buena colección de canciones que integran su primer y gran trabajo, Don’t give up. Para ir abriendo boca, no empezamos nada mal la mañana…

Y como uno tiene donde moverse y elegir, nos desplazamos a las inmediaciones de la Plaza de la Sal en busca de avituallamiento y lo que nos encontramos es con una banda de cuatro jovencísimas chicas, de las que muy pocos publicarán algo, reivindicando con mucho descaro el sonido y estética punk y congregando al mayor número de gente que recuerdo en un concierto en el escenario Red Bull. Estrogenuinas es su nombre y tienen unos “cojones” que más quisieran muchos.

Una expectante y llena Plaza del Trigo recibía a los sevillanos Full, a la hora deseada por todos y en el mejor de los escenarios posibles. Su propuesta no difiere mucho de bandas como Cyan o Second y, para más inri, la voz principal de la formación recuerda en gran medida a la de Pucho (Vetusta Morla). Dicen que están llamados a ser una de las bandas que abanderen el futuro del indie nacional, pero que queréis que os diga, si es cierto que tienen calidad y buenas canciones, pero nada que difiera mucho de la manida oferta actual.

 

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La Habitación Roja se pegaría el baño de vítores que hubiera deseado la noche anterior como grupo invitado ante una concurrida y expectante plaza que ya es conocedora del posterior concierto no programado que prácticamente se da por hecho habrá. Allí los valencianos se desataron con un set internacional con temas, como por ejemplo, de The Cure, Joy Division, R.E.M., Oasis, Blur o Stone Roses, entre otros para acabar concluyendo con Ayer y un Jorge Martí completamente sudado y tirado sobre el escenario. Un dinámico show para el disfrute y gozo de la algarabía.

Por la tarde, ya en el recinto, llegamos para ver a Arizona Baby, que también vuelven con trabajo nuevo, aunque como siempre, todo el protagonismo lo acaparara el siempre locuaz Javier Vielba, quien bien consigue dirimir ágilmente la buena propuesta folk-rock del trío vallisoletano.

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Quien nunca falla y está rodeado de la mejor banda de este país es Jero Romero. Sí ya hace dos ediciones se ganaron, con todas las de la ley, volver al escenario principal ante la insistente llamada del público, este año volvieron a ratificar que, aparte de su innegable calidad, la unión y empatía entre ellos está muy por encima de la gran mayoría de bandas nacionales. No me canso de escucharles y verles en directo, y cada cita suya es una marca en mi agenda. Imprescindibles.

Calexico estuvieron muy por encima de lo que mucha gente esperaba para acabar erigiéndose como unos de los claros triunfadores del festival. Muy amenos y demostrando que instrumentalmente están en otro eslabón. Siete músicos que se gustan y manejan entre el folk-rock americana y los ritmos latinos donde trompetas, acordeones y contrabajos, entre otros, desfilan con la brillantez y soltura que sólo los “superdotados musicales” saben transmitir. De 10

De Supersubmarina ya os hemos hablado en más ocasiones. Nada nuevo que contar, mucho público, mayoritariamente femenino, y la misma sensación de que aún no terminan de llenar un gran escenario como las bandas importantes saben hacerlo.

Con La M.O.D.A. dábamos cierre a la jornada, acaparando para sí también a un buen número de seguidores en el escenario Castilla y León, el mismo que también les acogiera en una calurosa tarde el año pasado. Tienen un largo bagaje en la mochila de estar más de un año sin parar de girar, y eso se nota, contagiando a los asistentes con el mismo ánimo que acopian en cada una de sus actuaciones.

Sábado 15

Las mañanas ya se saben que traen consigo… un buen almuerzo en las bodegas que llene de gasolina nuestras venas para la larga jornada que se nos avecina y muchas citas a las que no faltar.

Nuestra primera mirada y oreja para los vascos Señores. Con un sonido contundente y una base y armonía más propias del post-rock y rock anglosajón, en continuo contraste con la singular voz de su cantante, el cuarteto fue ganándose la atención del gran número de público que ya, prácticamente, comenzaba a llenar la Plaza del Trigo. Interesante a la vez que terminante su actuación. No les perderemos la pista.

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Rufus T. Firefly dieron buena muestra de su valía con una categórica explosión de notas. Irrebatible su directo, el mismo que les ha llevado a telonear a Vetusta Morla y a empezar a formar parte de los principales festivales patrios tras, como indica su tercer disco, 9 años de carrera que ahora comienza a despuntar. Y que no traten de ponerles freno, porque van directos a por la pole.

Y la ya consabida sorpresa del día, ante una más que rebosante Plaza del Trigo, no trajo a Izal, como muchos venían aventurando desde el viernes, sino a Ángel Carmona (Hoy empieza todo – Radio 3), cabeza visible principal del proyecto solidario Leaozinho que se ha llevado a cabo en Sonorama y que pretende que la música sea la herramienta que ayude a los niños y niñas de la favela Para de Lucas (Río de Janeiro) a encontrar el camino que deseen alejados del narcotráfico y la exclusión social. El conocido locutor y sus Aloha Carmouna no venían sólos, tenían preparado un repertorio muy especial y muchos invitados de renombre al frente del micrófono principal. Así pues, Xoel López interpretó “Turnedo” (Iván Ferreiro), Pucho (Vetusta Morla) lo hizo con “Ser brigada” de León Benavente, Zahara continuaría con “Que no” (Xoel López), John (Smile) trajo al presente “On my mind” de The Sunday Drivers, Ángel Stanich cantó “Mi realidad” de Lori Meyers; y Marc Ros (Sidonie) finiquitó con “John Boy” de Love of Lesbian, para elevar el delirio generalizado del inmenso gentío nunca antes visto poblando la famosa plaza y sus alrededores.

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Nuestra entrada al festival, tras el jolgorio en la Plaza de la Sal, nos llevó de cabeza al escenario principal donde nos aguardaba Xoel López. Al gallego no le vamos a descubrir ahora, tiene un talento y una calidad fuera de toda duda, por lo que él solito se basta para llevar adelante y con destreza un repertorio basado, mayoritariamente, en sus vivencias y recuerdos de su largo paso por Argentina. Ataviado tan solo con una guitarra, un teclado, una armónica, un pedal para ir marcando el ritmo a modo de bombo y una pandereta en el otro pie, además de una señorial y humilde presencia, junto a la calidad humana y sencillez que evidencia, lo llevaron a ganarse a la ingente cantidad de gente que ya llenaba los aledaños del escenario Ribera del Duero. Otro de los conciertos de esta edición que bien merece enmarcarse.

Biggot va a lo suyo. Al buen número de composiciones que posee, le añade descaro y humor, convirtiéndole en todo un personaje. Como dirían mis amigos de Ugena, “muy jefe”.

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Anna Calvi era la otra figura internacional de renombre que este año se anunciaba, aunque muchos no lo supieran ni hicieran por saberlo. Seguramente fue la gran incomprendida del festival, puesto que un gran número de los presentes se guían más por los melodías sencillas y de aire jovial. Peor para ellos, porque el directo de la británica es extraordinario. Volvió a dejar latente el poderío de su voz así como la destreza de su dedos recorriendo y machacando las cuerdas de su guitarra. Hipnótica y oscura, acometió con las canciones indispensables de sus dos primeros álbumes, como “Desire”, “Susanne and I”, su extraordinaria versión de “Jezebel” o la genial “Eliza”, para ratificar la genialidad de la menuda e introvertida artista.

De Vetusta Morla ya os contamos, con pelos y señales, como se las gastan sobre las tablas. Nos volvemos a repetir, son la mejor banda nacional a tiempo presente y no tienen con quien rivalizar por mucho que algunos quieran comparar su grandeza con Izal, personalmente me parece absurda y fuera de lugar dicha comparación. El tiempo colocará a cada uno en su lugar….. Del recinto ni hablamos, hasta los topes!

Nosotros nos decantamos, dado que los habíamos visto recientemente en el FIB, por Aloha Carmouna, la banda de Ángel Carmona junto a Martí Perarnau (Mucho), Ramiro Nieto y Utah (The Right Ons) y David Montijano (Nocturnos), en el tercero de los escenarios en importancia del festival, que este año traía como novedad estar dispuesto al aire libre, y bien que agradecemos que haya desaparecido la anterior carpa. Todavía el bueno de Ángel se estará preguntando que hacíamos las pocas almas allí presentes no viendo a los de Tres Cantos. Cuestión de prioridades, querido Carmona.

Porque a quienes no queríamos perdernos por nada era a Berri Txarrak. Tras el anuncio de su presencia a última hora, teníamos bien claro que no podíamos faltar a este encuentro. Bandas de rock nunca han faltado en Aranda, pero hasta ahora no las había habido de este calibre. Claro, que lo suyo va más allá del rock, por lo que, sonido aparte (mejorable en todos y cada uno de los escenarios) lo suyo fue un toma y daca sin descanso, de incontestable peso, atesorado por el crédito de una larga y exitosa trayectoria, que se dejó constatar por el gran número de personas que también llenaron la explanada del escenario Burgos Origen y Destino. Enormes los navarros.

Nos seguimos encontrando con Neuman y encantados que lo hacemos. Al igual que hicieran en el SanSan Festival o en el BBK Live, donde tampoco faltamos a su cita, volvieron a constatar que tienen un directo excepcional y un elenco de canciones de muchos kilates. Los de Murcia van haciéndose más grandes pasito a pasito.

Sidonie son todo unos veteranos pero siguen siendo los más fiesteros de todos, así pues, en ellos deparó el honor de cerrar el escenario principal en esta edición. Y lo volvieron a hacer con creces. No recuerdo un mal concierto del trío catalán, a quienes se les ha unido Marcel y Edu en los directos, en consonancia con el desparpajo y naturalidad propios de la formación que volvió a interpretar los singles que nunca faltan en sus shows, como “Fascinado”, “Te quiero”, “Un día más en la vida”, “En el bosque”, “Costa azul” o “Nuestro baile del viernes”, a los que añadieron algunos temas de su último disco como “Yo soy la crema” o “Un día de mierda”, echando así, de forma vivaz, el telón final al Sonorama-Ribera 2015.

Incondicionales como somos del festival, no quiero olvidarme de la gente de Aranda, que también son los responsables de la salud y vitalidad del mismo, con su participación y la buena acogida que siempre nos tienen preparada. Tampoco quiero dejar de nombrar a la Charanga “Los Sobrinos de la Tia Damiana” de quienes me considero amigo, aparte de fan, porque ellos también son, además de artistas, Sonorama Ribera.

Nuevamente el buen ambiente, amigabilidad, variedad y diversión se han adueñado de nuestros corazones que suspiran por volver un año más. Ojalá y la evidente muestra de que el festival no para de crecer, no sea motivo de desborde y siga siendo sostenible llevarlo a cabo en la población burgalesa, porque todo sea dicho, este año ya ha parecido rozar el límite.

El ánimo lo tenemos a rebosar, las ganas por regresar no cesan de aumentar.

Fotos: Luis López

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Luis López

Luis López

Redactor / Fotógrafo en Nos gusta la música

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