Poco le hace falta a Manitoba para practicar rock and roll. Una botella de agua y la proximidad del público alrededor del escenario fueron las dos peticiones que hizo para empezar su labor de dealer. Porque además de frontman, Manitoba reparte juego entre los asistentes para satisfacer las pulsiones de curtidos y neófitos. Los coros sencillos de las canciones de los Dictators son su principal aval para ganarse a la audiencia. Detalle a destacar el buen aforo, por cierto, para una noche de martes.
A pesar de las ausencias de dos Dictators ilustres como Andy Shernoff y Scott Kempner, Manitoba cuenta con otros dos de siempre, el batería J.P. Patterson y el guitarrista solista Ross “The Boss” Friedman, y suma las presencias del guitarrista rítmico Daniel Rey, conocido por sus trabajos con Ramones, y el bajista Dean Ripsler. Con esta formación, logran defender sin dilación los míticos cortes de la banda primigenia. Un resquicio del clausurado CBGB que puso aliento a la noche de Alcalá de Henares.
En las salas pequeñas no hay lugar para divismos, por eso aunque Manitoba fue el último en incorporarse al resto de sus compañeros, pronto comenzó a ejercer sus dotes comunicativas. La banda se pudo retroalimentar de la energía del público que se acercó lentamente hasta activar el dispositivo de rock. Deambulando entre todas las épocas de Dictators, eligieron canciones como The Savage Beat o The Next Big Thing -cuyo riff vampirizasen Turbonegro a través de Get It On- para abrir su directo. Los conocedores disfrutaban del inicio del concierto y empezaban a entonar sus letras, un hecho que permitió subir octanajes al espectáculo. Ya en el nudo de la actuación consiguieron acertar una serie de ganchos directos con grandes clásicos, -los más recientes y los de siempre- en los que Ross “The Boss” pudo lucir sus habilidades de solista, como Faster and Louder, Baby Let’s Twist, New York New York, Pussy And Money o Who Will Save Rock And Roll?, tras la cual Manitoba se metió al gentío en el bolsillo apelando al gusto por el rock del público español. Antes de los bises -o deberíamos decir bis- se fueron con la celebrada Stay With Me. Tras hacerse rogar durante unos instantes, volvieron para despedirse ya definitivamente con la emblemática California Sun.
Apenas una hora de concierto, aunque bien servida, dejó a los asistentes con ganas de más. Lo que no era discutible fue haber sido testigos de parte de esa historia del rock que sigue en activo.
Fotos | Alejandro Moreno






11 oct 2012
Publicado por Álex Jiménez 








4 Comentarios
La verdad, en cuanto a la crónica del concierto no tengo ninguna queja, pero la frase: “… Detalle a destacar el buen aforo…” ????. ¡¡¡ Pero si tuvimos que acercarnos al escenario para que se notara algo de gente en el local porque no eramos más de 30-40 personas (como mucho, muchísimo 50) !!!. Una pena que unas auténticas leyendas del Rock como Manitoba, Ross The Boss, Thunderbolt y cia. tuvieran tan poco público, de hecho en algún momento llegamos a pensar que no iban a tocar. El concierto empezó mucho más tarde de la hora prevista, las 22 h, porque seguían dando vueltas por el local hablando entre ellos y con el promotor del concierto y saliendo a la calle, no se si por ese motivo del poco aforo o por otros motivos (quien estuviera en la puerta de la sala media hora antes del, supuesto, inicio del show sabrán a qué m refiero…, pero le echaron 2 cojones y tiraron p’alante. Algo que les honra, y mucho (ojala tomaran ejemplo de esta actitud otras presuntas estrellas del rock que suspenden “por problemas logísticos” en cuanto no venden todo lo que esperan. MANITOBA FOREVER, FOREVER MANITOBA !!!
Lo del buen aforo se debe a haber visto conciertos como el de The Breakdowns con 20 personas, la sala no estaba a reventar, por supuesto, y desde aquí hemos reivindicado la baja afluencia de público en otras ocasiones, pero para una noche de martes -aunque fuese fiesta en Alcalá- no estuvo mal.
El problema es que era un grupo demasiado grande para un martes… Pero en fin, los que estuvimos allí pudimos disfrutar de una horilla de buen rock and roll, que es menos que nada.
Era martes 9, festivo en Alcalá y con uno de los mercados medievales más grandes del país instalado en la plaza de Cervantes, Calle Mayor, Plaza de San Diego, etc. Es muy difícil competir con eso, y con un puente que se nos echa encima. 50 personas? Bueno, qué le vas a hacer. Contratar y lidiar con la agenda de un grupo famoso en una ciudad pequeña es difícil.
tio, Alex! nunca coincidimos. No pude ir, sorry