[Crónica] Glen Hansard (Teatro Nuevo Apolo – Madrid) 20/02/2016

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¿No es el mejor concierto que has visto nunca?”

“¿No es el mejor concierto que has visto nunca?” Así de categórica era la expresión de una chica a una amiga a la salida del concierto de Glen Hansard, una pregunta que equivalía a todo una afirmación que no necesitaba réplica y que evidenciaba lo vivido en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid que semanas antes ya había agotado todo el papel. Y es que el irlandés volvió a insuflar de sentimiento los corazones de un repleto y encandilado auditorio exprimiendo con maestría y naturalidad todo su talante como compositor y comunicador. Precisamente esto es lo que le da más valor a sus ya de por sí admirables composiciones, hacer de la sencillez una vía de transmisión capaz de erizarte la piel y de sentirte partícipe de cada segundo y momento que acontece delante de tus ojos por el escenario. Son estos ingredientes básicos que todo artista debe conocer y tiene a su alcance, pero que muy pocos saben exprimir y combinar con la aparente facilidad y destreza con las que el afable autor nos deleita cada que vez que tenemos la oportunidad de disfrutarle en directo. Hansard es sabedor de todo esto y no va más allá porque tampoco le hace falta ni se entendería que lo hiciera, no precisa de artificios que resalten cuanto acontece sobre las tablas, tan sólo necesita de su palabra y voz, carisma y don junto a una entrega y entusiasmo que te va atrapando y te lleva en volandas hasta la abstracción.

Didn’t He Ramble es el último trabajo del artista y también el motivo por el que se vuelto a poner en ruta para presentarlo por el viejo continente, incluyendo tres fechas por nuestro país, por eso era lógico que su concierto diera comienzo con varios de los temas que componen este álbum, así pues Grace Beneath the Pines, Just to Be the One, Winning Streak y My Little Ruin fueron el cóctel de bienvenida esperado y bien servido por una teclista, dos violinistas y una chelista, tres prodigiosos caballeros a los vientos, y sus habituales compañeros de batallas desde los tiempos de The Frames a la guitarra, bajo y batería ante el expectante público. Lo que no era esperado era la inclusión de platos tan exquisitos a las primeras de cambio como son When Your Mind’s Made Up, Bird of Sorrow o la maravillosa y premiada Falling Slowly, todas ellas aderezadas con la sensibilidad y la intensidad que sólo alguien que exhala verdad por todos los costados es capaz de emitir.

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Tras semejante despliegue emotivo, Love Don’t Leave Me Waiting surgió como la edulcorada infusión tras el regusto de la magnitud de los “primeros” degustados con anterioridad pero discurriendo por la misma línea emocional. Y como sutil postre dos covers de dos estrellas anglosajonas: Northem Sky, del malogrado Nick Drake y un clásico de su compatriota Van Morrison, Astral Weeks, con Hansard acompañado únicamente de un contrabajo y su guitarra acústica.

Con el público bien metido en el bolsillo, se fueron aconteciendo uno tras otro los temas de sus dos últimos trabajos en solitario. Fueron varios los momentos a destacar, ya sea por lo anteriormente comentado como también por los cambios de intensidad, pero sin duda uno de los que más vítores y alabanzas se llevó vino con Way Back in the Way Back When, con un tono más rockero, Hansard desgañitándose y con el público interactuando, acabando todo ello con una sonora ovación y todo el gentío en pie. Las butacas difícilmente volvieron a ser ocupadas, la magnitud de cuanto estaba aconteciendo había embriagado por completo a cada una de las sonrientes caras que pedía más y más y que acabó recibiendo todo un regalo hecho canción como es This Gift, canción que acopia todas las virtudes ya descritas del genial artista transformadas en emotivas e intensas canciones que te estrujan el corazón.

La estruenda aclamación que se produjo después que se despidiera, se quedó minúscula ante la que tendría pocos minutos después cuando hizo su aparición en el palco más elevado, mezclado entre la gente como uno más y con su característica guitarra raída para interpretar del tirón Say It to Me Now y Gold a capella y revertir en apenas unos instantes tanto clamor en silenciosa expectación. No por sabido deja de ser emocionante cada vez que lo hace, simplemente porque una ocasión tan especial, independientemente de su formidable manera de llevarlo a cabo, no se tiene la oportunidad de disfrutar frecuentemente.

Así pues, volvió a retirarse envuelto en merecidos y sonoros elogios para volver a hacer una última aparición junto a toda su banda e invitando, como también suele hacer con todos sus teloneros o artistas a los que telonea (increíble fue la aparición que vimos de Hansard y Vedder en Londres), a subirse nuevamente al escenario a Mark Geary, el artista paisano de Glen que está abriendo para Hansard en su gira española, interpretando conjuntamente un tema de éste llamado It Beats me y que también fue merecedor de los aplausos que recibió. Hablando de Vedder, Drive All Night fue la canción en la que colaboró en el EP del mismo nombre que el irlandés publicó en 2013 y que no es más que una espléndida versión de un tema incluido en el clásico The River de Bruce Springteen la que reanudó el halo sensiblero, y que incluyó también un gran sólo de saxo, para terminar con Her Mercy, la canción que mejor se podría adecuar para una despedida dándole las (perpetuas) gracias por volver a impregnar de emociones y luminosidad nuestro espíritu durante unas cortas dos horas y media de admirable show.

!Querido amigo Glen, gracias las que tú tienes!

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