Eddie is the only god I know
Ya sé que debería comenzar hablando de música y sólo de música, a fin de cuentas, esto es un medio musical, pero, por favor, permitidme ir un poco más allá y mostrar parte de los sentimientos que me abrazaron durante mi breve periplo londinense. No todos los días viaja uno a la capital británica que alberga estos días la más importante cita deportiva de todo el mundo: unos juegos olímpicos. Aunque curioso es que el motivo de mi visita no sea precisamente éstos, ahora que todo el mundo habla de ello; en cuatro días por sus calles, ni rastro de un sólo cartel del concierto, ni en los periódicos gratuitos que llegan a mis manos, nada de nada …. sólo juegos olímpicos ……
Pero vayamos al principio del todo, a la madrugada del domingo al lunes 30 de julio…..
Son las 4 de la mañana. Oli y Ana, que me esperan en el coche, la tarde anterior se ofrecieron para llevarme al aeropuerto y yo muy agradecido les dije que sí…
No me he dormido pero puede que casi hubiera sido mejor que ni siquiera me hubiera metido a la cama, total para dormir una hora y en esas condiciones ….. aún así me retraso, ellas ya llevan un rato esperándome… Nada más subirme, risas y burlas, pero nos reímos los tres…. me da tiempo además a echarme una cabezadita y claro, decido apoyarme en mi mochila viajera que había hecho escasamente un par de horas antes, esa que me acompaña últimamente a todos mis viajes…. ¿por qué os cuento esto que en principio no tiene ninguna relevancia? Porque al apoyarme en mi “baggage” dejo olvidado un objetivo pequeño que me iba a ayudar a retratar quien sabe qué por quién sabe donde …. bueno, no importa, al menos me he dado cuenta antes incluso de subirme al avión y sé que mis chicas me lo van a guardar con mucho cariño. Asi que con éstas, sólo me queda el teleobjetivo que ya está montado en mi “nikonita”. Hará bien su función …
Tranquilos, no voy a detallaros paso por paso que hago en el avión, ni en el aeropuerto de Stansted, ni mis paseos por las calles de la capital. Lo que si voy a hacer es presentaros a Marta y a Laura, mis paisanas y anfitrionas, con quien pasaré largas horas en Londres. También van a venir al concierto, y son ellas las poseedoras de las entradas que tanto ansío tener el martes 31 por la mañana. Y es que cuando llegan a mis manos….. sorpresa!!! Aquí servidor no tenía ni idea ni se había molestado en saber si había telonero o no, pero cuando veo su nombre también en el ticket, la risa que ya se había dibujado al levantarme, aumenta de tamaño y la alegría por la noticia me hace sentir como un niño con zapatos nuevos! Nada más y nada menos que Glen Hansard! Hacía apenas unas semanas que estuve viéndolo en Bilbao y ahora aquí! – seguro que algo cae haciendo juntos – … y es que el gran irlandés es buen amigo y colaborador de su último disco, éste que grabó y bautizó con el nombre del instrumento que utilizó para tal fin, un ukelele……
Sí, estoy feliz! Va a ser algo grande, lo sé…
Varias horas antes aprovechamos para las visitas de rigor, unas buenas pintas y el paseo por el canal desde Candem al zoo, camino de Primrose Hill, donde las vistas de la ciudad desde lo alto de su colina nos dibujan un Londres acorde con la tranquilidad que se respira el parque en el que nos encontramos. Fotos y más fotos, que guardo en la tarjeta que tan amablemente me han dejado las compañeras de casa, Zaida y Laura – sí, otra Laura, pero ésta italiana y muy majas las dos- , de mis queridas esquivianas. Esto no da para más, es hora de emprender camino a la boca del metro que nos acercará a la parada de Hammersmith, pero antes decido, finalmente, no llevar conmigo la cámara – Zai y Laura cuidarán de ti – con la intención de poder disfrutar sin ningún tipo de distracción del concierto que nos aguarda y al que apenas le quedan un par de horas para que comience – tanta historia con la cámara para ésto – …
Fin de trayecto, estamos en Hammersmith y lo primero que vemos nada más salir es su teatro, el denominado HMV Apollo. Nuestros asientos nos aguardan …..
Y como a los británicos no les gusta la cerveza – ironía escrita -, resulta que te permiten meterla dentro tantas veces como así de borracho seas y tantos pounds lleves encima – menudo jaleo de butacas nos espera – …..
Estamos dentro y creemos que estamos sentados en nuestras localidades, al menos el corto show de Glen Hansard lo vemos desde una excelente posición.
Y que grande que es este hombre, otra vez lo vuelve a hacer: conectar con el público con humor y cercanía. Y si a esto le añades el sentimiento y arte que le pone a la guitarra y a la voz, tienes como resultado media hora de satisfacción a base de canciones como Low rising, In this arms o Rise y versiones como las que se marcó de Van Morrison y su Astral weeks, o la recreación, para finalizar y con mucho sentido del humor, a capella y con la ayuda de todo el público con los chasquidos de los dedos, del Devil Town de Daniel Johsnton. Querido Glen, me declaro admirador tuyo para el resto de los días y ya ansío verte con “él” más tarde….
Unos “british guys” nos muestran sus entradas en el intermedio mientras los pipas chequean sonido. Fuckin shit!! Ya me olía yo que donde habíamos posado nuestro culo no era nuestro sitio …
Ha habido “sold out” y nuestra fila se encuentra más arriba, muy cerca del gallinero. Hallados a posteriori nuestros auténticos aposentos, sólo queda esperar “su” salida …
Luces que se apagan, aplausos que florecen y ahí está, ahí llega …
Son más de 20 años escuchando, leyendo y admirando a la banda de mi vida, esa que ha puesto banda sonora a cada época acontecida a nivel personal que, finalizada recientemente su gira europea, han partido de regreso a casa dejando al alma de la banda, esa que habita en el que se ha convertido en auténtico abanderado de la misma, ofreciendo un total de 6 conciertos en solitario en lo que es su primera gira en solitario por el viejo continente.
Si, es “él”, es sencillamente Eddie y se apellida Vedder. Y ambos, nombre y apellido unidos, son sinónimo de admiración por quien aquí escribe.
Saluda y se sienta… de entre sus acústicas, ukeleles y guitarras eléctricas, elige una de éstas últimas y arranca con el mismo corte que abría ese disco tan poco valorado en su día y que ha ganado tanto peso con los años. Sometimes es el tema y No Code el título del álbum. Me gusta el inicio…
Pictures in a frame es un cover de un tema de Tom Waits, a quien la voz de Vedder le sienta muy bien. Just Breathe le sigue, esa bonita canción del último disco de los de Seattle, muy en la onda de la banda sonora que fabricó Ed para el film de Sean Penn, Into the Wild y que tanto protagonismo iba a tener durante toda la velada.
Más temas de Pearl Jam, turno de la sobrecogedora Thumbing my way, que tan bien la está haciendo sonar y tan maravillosamente está entonando. Can’t keep trae consigo cambio en el instrumento. Antes, una fluida charla ante la atenta mirada del público que mayoritariamente ha acudido a degustar su directo (innombrable la actitud de los que preferían beber más cerveza que escuchar el concierto) y comienza la primera de las canciones con el ukelele como protagonista. No deja de ser una versión del mismo tema que ya podíamos escuchar en Riot Act, pero es que le sienta muy bien este formato.
Las tres siguientes, Without you, Satellite y You’re true, también pertenecen a su intimista y dulce Ukelele Songs y, como su mismo nombre indica, éste sigue sonando y sonando … delicioso!
Está interpretando cada una de ellas de una manera formidable, la voz de Vedder, esa que tanto veneramos, rallando la matrícula y el sonido del recinto simplemente espectacular. Pero me siento inquieto, como ya había imaginado, el gentío de la parte alta del teatro continuamente no cesa de levantarse para avituallar su sedienta boca de cerveza o para aligerar los efectos de la misma en sus cuerpos. Miro a Laura y Marta, están disfrutando mucho, pero también les molesta la actitud indolente del público que nos rodea. No sé el tiempo que seguiré en esta posición …..
Continuos intercambios en los instrumentos y una línea modélica y sin fisuras en la voz está siendo la constante. En esta ocasión, retoma más canciones de su banda; primeras notas a cargo de su guitarra acústica al que le sigue una armónica como señal de salida de Drifting.
Unthought known da mucho más juego a la intensidad, que va ganando pulso según avanza el tema, rematando en la parte final con el ritmo machacón del pedal que golpea la que parece una caja de vinos o algo así a modo de bombo para subir la temperatura al ambiente ya de por sí excitado.
Otro sugestivo momento se produce cuando interpreta No ceiling. Y con Far behind sigue estando presente ese Hacia rutas salvajes, cuyo punto de eclosión se produce con esa maravilla de nombre Guaranteed que tantos nuevos fans ha añadido para la causa. Magistral interpretación, magistral canción. Rise, sin duda alguna una de mis favoritas, no se queda a la zaga y sirve como cierre del cuarteto de canciones de su celebrada banda sonora.
No aguanto más, “Laura, Marta … me voy a mover, tengo que ver esto desde otro lugar… “
Siento dejar a mis chicas allí, no sé si me va a salir bien la jugada, pero tengo que situarme en otra posición, más cerca…
Long night resuena mientras me “acoplo” en uno de los laterales, justo a pie de palco. He ido cayendo, al igual que dice la canción, hasta llegar a la primera fila. El sonido sigue estando a un nivel superior y la visión que ahora tengo es mucho mejor. Pienso “bueno, al menos dos o tres temas más me veré desde aquí antes de los bises, que supongo no alargará demasiado, si no me han echado antes, claro”….
Man of the hour, esa maravilla que aparecía en los créditos finales de Big Fish mientras algunos ya habíamos empezado a derramar alguna lágrima, se erige como fuente que brota emociones sin límites. Brillante, espectacular nuevamente!
Masters of war a manos de Vedder adquiere personalidad propia y, aunque ya hayan pasado prácticamente 50 años desde que Dylan la escribiera, su temática sigue candente a día de hoy.
Un “avispado” chaval se ha situado a mi lado y no para de hacer fotos con su móvil, flashazo tras flashazo lo único que vas a conseguir es que los chicos de seguridad nos saquen de aquí.
Dicho y hecho, ni un minuto han tardado en acudir y decirnos que ahí no podemos estar. ‘Gracias amigo, sin tu ayuda no hubiera sido posible’… finalmente como si de un pez escurridizo se tratara, me pego a la butaca de una simpática chica que me ayuda a ocultarme. No te imaginas lo agradecido que te estoy, ya tengo mi “sitio” para el resto del show….
Una más… ahora se atreve con Porch únicamente acompañado con una guitarra acústica en la que es su última canción antes de los bises. Bravo! Da igual lo que pase por sus manos, todo lo hace brillar!
Retoques, instrumentos afinados nuevamente y, con el cambio del telón de fondo, aparece nuevamente el bueno de Ed recibido entre una efusiva ovación.
Una vez tomado asiento, I’m one, de sus admirados The Who, levanta al teatro. Le sigue Parting ways justo antes de uno de los momentos más memorables de la noche, lo que había esperado nada más entrar al teatro, lo que sabía iba a ser una colaboración de muchos kilates: entra en escena Glen Hansard. Se arman con sus respectivas acústicas y juntos emprenden Society.
Llega el momento del punteo y las voces de halago revuelan alrededor. No es para menos, decir magnífico se queda corto para lo que acabamos de ver. Lo que se marcan después saca a la luz su, fuera de dudas, naturalidad y complicidad. Se sitúan a pie de escenario e, igual que hicieran en Ukelele songs, cantan a dos voces y a capella la romántica Sleepless night, con algún que otro olvido en los cambios, lo que provoca la risa, primero de ellos, y luego del resto de gente que hemos guardado silencio de manera impoluta para no perdernos ni un sólo detalle. Como última canción, se han guardado en la manga una carta ganadora, Falling slowly. Si ya ésta de por si es extraordinaria, oírla en boca e interpretada por estos dos genios se torna en fascinante.
Todo el mundo el pie, la aclamación es unánime, ya difícilmente volveremos a sentar nuestro culo. Los aplausos son la continuación de la despedida de Glen que no ha dado tiempo a apagar y que se retoman con fuerza con la aparición por las tablas de Neil Finn, líder de Crowded house. ¿cuántas más sorpresas nos tiene deparada la velada? Throw your arms around me cabalga por el aire hasta adentrarse en nuestras entrañas. Esto ya no hay quien lo pare, se me antoja que estos momentos que estamos viviendo van a ser de esos que se transforman en inolvidables….
Todavía hay más, si ya consideraba difícil superar lo visto hasta ahora, me alegra equivocarme porque para esto si que no estaba preparado. Nada más y nada menos que el gran Roger Daltrey, a quien Eddie ha salido a buscar, comparece sobre el escenario. El estruendo, como podréis imaginar, se vuelve mayúsculo. Una leyenda junto a otro que está a punto de serlo. Y como no podía ser de otra manera, dos temazos de los Who, Blue red & grey y Naked eye. No vamos a descubrir a Roger a estas alturas, pero lo que si es un gustazo es ver como se las gasta también con el ukelele primero y la acústica después. Esto si que es un lujo, un auténtico lujo!
Feliz es poco para decir como me siento, mientras me pongo en pie con el resto de gente sin parar de aplaudir y vemos como nuevamente se despiden de nosotros. Pero esto no ha acabado aún, hay más canciones en la recámara …
Y para ello, en su segundo “encore”, Eddie tiene preparado algo especial. Surge una vez más de entre bambalinas e invita a subirse con él al escenario a una banda compuesta entre otros por Hansard y Finn, con el telón de fondo a sus espaldas dibujando un iluminado cielo azul. Una apoteósica Hard Sun cobra vida y el entusiasmo se desata por doquier.
Pero es que hay una más, So you want to be a rock n’ roll star, un cover de The Byrds. Una vez más y sin ánimo de ser repetitivo, exorbitante actuación.
Es imposible hacer callar al teatro, a pesar de ser sabedores que esto ha llegado a su fin. Han sido más de dos horas de show y todavía se nos ha hecho corto y queremos más.
Eddie, muy agradecido, reaparece por última ocasión y nos regala una última canción, Dream a little dream, porque precisamente soñar es lo único que nadie nos podrá quitar jamás.
Y hablando de sueños, en ninguno de había albergado lo que la noche del 31 de julio nos tenía deparado. Le doy gracias a la vida por permitirme sentir la emoción que sólo la música es capaz de crear y ser testigo de una de las noches más increíbles que he vivido en directo.
Gracias Eddie, gracias una vez más por estar ahí, por seguir creando himnos que decoran mi vida y por tu inimitable y auténtica forma de sentir y hacer sentir.
No me quiero olvidar de mis chicas, Laura y Marta, por tratarme tan bien en London city y a María, porque tú también estabas presente y hay una butaca aguardándote la próxima vez.






10 ago 2012
Publicado por Luis López 


(4,15 out of 5)

