[Crónica] BBK Live 2015

bbk live

El hecho de que el cartel del BBK, en una fecha tan significativa como es cumplir 10 años, aún siendo relevante, no cumpliera con las expectativas más optimistas como cabría de esperar para semejante evento, no ha tenido ni la más mínima importancia a la hora de volver a congregar a las masas y conseguir un sold out por segundo año consecutivo. Nada más y nada menos que 40.000 almas por días han abarrotado nuevamente el incomparable recinto que alberga Kobetamendi y que cada año tenemos a bien visitar.

Evidentemente había un cabeza de cartel mayúsculo, un auténtico CABEZÓN, como nunca suele faltar en los últimos años. Cierto que el festival se ha acabado de decantar más claramente por el movimiento indie-alternativo, pero sería faltar a la verdad si no dijéramos que también podemos disfrutar de bandas de esas que te tocan la fibra sentimental y “rememberil” y que poco o nada tienen que ver con las modernas formaciones actuales, entre las que hay que añadir un pequeño elenco de grupos nacionales.

El caso es que, desde que se anunció a bombo y platillo que MUSE estarían presentes en esta relevante edición, estaba más que claro que Bilbao volvería a vestirse de gala para acoger a gentes de aquí, allá y parte del extranjero, en el que, claramente, es el principal festival de cuantos se celebran en el País Vasco y uno de los más importantes a nivel estatal y europeo.

Mucho hay que contar con respecto a lo acaecido durante estos tres de días de vivencia, pero principalmente la más significativa fue la presencia del trío británico, en plena gira de su último trabajo, Drones, su 7º álbum de estudio y que los ha devuelto a las grandes portadas de los tabloides musicales. Y no es para menos, sin obviar del todo los elementos que les han caracterizado en sus dos anteriores trabajos a modo de sonidos más electrónicos, han vuelto a retomar la senda que los catapultó al estrellato, es decir, el de las guitarras crudas y distorsionadas y una magnificente sonoridad, si bien el deje “Queen” sigue siendo más que evidente, pero no por ello desmerecedor, para mi más bien es de recalcar que una banda tan grande evidencie ecos de la legendaria formación. Acaso, ¿qué grupo no se ha formado escuchando o admirando a otras bandas? Es la continua, guste más o menos en estos tiempos, reconversión y evolución de la música.

El caso que ellos solitos son capaces de congregar a un inmenso gentío en aquel lugar en el que se presenten. Y no es para menos. Ahora mismo, en mi opinión personal, son la banda más grande y relevante en lo que llevamos de nuevo milenio. ¿Discutible? ¡Por supuesto! Cada uno tiene la suya, con la música pasa lo mismo que con los colores, no es posible objetividad alguna…

Pero, ¿acaso sabe todo el mundo cómo es un concierto de Muse? Ya os lo digo yo, GRANDILOCUENTE, así, en mayúsculas. ¿Y cómo fue el en el Bilbao Stage? Como no podía ser de otra manera, una arrolladora tromba sonora de enormes dimensiones.

muse

Bajo la monserga totalitaria del odioso militar con malas pulgas del clip del single, hacían su presencia y, como no podía ser de otra manera, respondían al interludio con la contundente Psycho, seguidamente la persuasiva Supermassive Black Hole y la no menos vigorosa The Handler. Un buen trío cuyo poker completaría una temprana Plug in Baby para dejar a las claras que no venían de comparsa. Así pues, con la épica como estandarte se fueron sucediendo e intercalando los temas más recientes como Dead Inside, Defector o Mercy (bajo una lluvia de confeti) con poderosos referentes como Hysteria, Citizen Erased, Starlight y Time is running out, entre otros, para acabar finalizando, antes de los bises, con Reapers, el que creo, personalmente, es uno de los mejores temas de su último disco. Su vuelta al escenario sería breve pero contundente, tras otro interludio con la voz de JFK, la irrupción de Uprising y la apoteósis final que supone Knights of Cydonia, tras otra intro con “El hombre con armónica” del maestro Morricone, desataba el delirio generalizado de los miles de seguidores que no pararon de gritar y vitoriar a la formación durante la hora y media total que estuvieron sobre las tablas y que pareció votalizarse repentinamente, dejándonos con ganas de mucho más, pero ya sabéis lo que dice el dicho, lo breve y bueno, dos veces bueno y todo a pesar de que el sonido, sin ser malo e insuficiente, seguramente podía haber supuesto un plus a otra (y van….) tremenda actuación del trío británico.

Antes, y en el mismo escenario, Of Monster and Men hacían un repaso de los temas que les han llevado a ser equiparados con Arcade Fire. Que queréis que os diga, la etiqueta les queda un tanto grande, aunque siendo justos, su trayecto no ha hecho nada más que empezar y en su obra ya destaca algunas sobresalientes canciones, pero no están a la altura de los creados por la banda canadiense. Su puesta en escena correcta y su calidad musical fuera de toda duda, pero no terminan de atraparte ni deslumbrar. Evidentemente, Little Talks, el esperado y re-explotado hit de los islandeses por nuestras radios comerciales, al igual que Dirty Paws, hicieron las delicias del respetable, pero se necesita algo más para acaparar más interés. Lo dicho, su carrera apenas acaba de despuntar, el tiempo será quien vaya dictando sentencia…

Quienes cada vez se dejan ver más por los festivales patrios son Neuman, y bien merecido que lo tienen después de mucho y mucho llamar a todas las puertas posibles. Ahora son recompensados con más trabajo, pero que grato si es lo que has perseguido durante tanto tiempo. Los murcianos, cada vez que se suben a un escenario, demuestran el porqué están ahí y sin dejar atisbo alguno de duda con un directo que, todo sea dicho, supera incluso a sus producciones, lo cual dice mucho de la calidad del mismo. Tan sólo un pero, que seguro que con la experiencia y seguridad que van acumulando acabará por desaparecer, la aún detonante modestia y poca expresividad propia de las bandas que están acostumbradas a moverse por salas medio vacías y que todavía se percibe en ellos. Como digo, si siguen por este camino trazado, esta minucia quedará en nada y más ahora que no paran de sumar más y más adeptos a su excelente propuesta.

De Kodaline poco que decir… algún que otro temilla resultón con estribillo pegadizo y nada más. Muy, muy pocos recordarán su paso por Kobeta. En cambio, quienes consiguieron movilizar a buen grupo de seguidores fueron The Cat Empire. Los australianos, a base de fusión y buen rollo, dieron continuidad a la ganas de jarana del respetable agolpado en las primeras filas que no cesó de bailar, en medio de un alarde instrumental donde destacaban, ante todo, los vientos y las ganas que pusieron por divertirse y deleitar al personal, aunque no les llegaba para gustar a todos por igual.

vintage trouble

Pero claro, puestos a comparar, los aussies se quedaron muy pequeños con respecto a unos arrolladores Vintage Trouble que previamente habían arrasado en el escenario principal, lo que les ha llevado a girar con The Who ó AC/DC, abriendo para estos últimos en su gira mundial. Y es que los californianos juegan en otra liga, demostrando que no hace falta innovar o crear algo nuevo para cautivar. Ellos mezclan en su coctelera rock, blues y soul, y de agitarla y de darle el toque definitivo ya se encarga un descomunal Ty Tylor, pedazo de frontman y vozarrón, a quien cualquier calificativo se le queda pequeño a este fenómeno que bien nos trae a la memoria al legendario James Brown. Insuperable su show y energía en el que, seguramente, ha sido uno de los mejores (si no el mejor) espectáculos y directos de todo el festival.

Ya que he iniciado la crónica hablando del plato principal en primer lugar y continuando marcha atrás en estricto orden, permitirme que siga viajando en este sentido y os pase a detallar lo sucedido en el segundo e intermedio día de festival.

ben harper

Lo más significativo tiene nombre propio: Ben Harper & the Innocent Criminals. Impolutos sobre el escenario, desplegaron gusto y veteranía con un sonido pulcro que sólo los verdaderos maestros saben exprimir como si nada. Toda una delicatessen que no todo el mundo supo apreciar, lo que conllevó a los continuos murmullos alrededor que impedían apreciar con todo detenimiento el valor auténtico de lo que allí estaba sucediendo. Es en esos momentos donde echas de menos estar en una sala para dejarte embelesar sin que nada te distraiga en torno a ti. Es el problema de los festivales, la mayoría de la concurrencia sólo busca fiesta y ni siquiera son capaces de respetar a quienes si degustamos exquisiteces como las que desplegaron los norteamericanos. Una pena en este aspecto, pero por lo demás, un repertorio basado prácticamente en su álbum Live from Mars y de esa maravilla llamada Diamons on the inside, que no decayó en ningún momento y que evidenció que el suyo fue uno de los más destacados conciertos de cuantos hubo. Todo un auténtico lujo.

Shaka Ponk eran unos completos desconocidos para nosotros pero las cosas como son, la liaron y bien en la esplanada del escenario Heineken. Más del gusto de las masas que ya tenían lo que no encontraron con el bueno de Ben, parecían más bien una orquesta moderna típica de las fiestas de los pueblos en verano, todo acrecentado con la fuerza que desplegan sobre el escenario con su propuesta rockera-electrónica y un refulgente espectáculo de luces y visual. Lo justo para esa hora de la madrugada donde la farra es lo que más importa.

Anteriormente a todo esto, Jesus & Mary Chain desgranaban por completo su álbum de debut, Psychocandy, que en 2015 ha hecho la friolera de 30 años. Pocas florituras sobre las tablas y poco que importaba y se esperaba de ellos, porque lo que realmente tenía valor para los muchos seguidores de más edad que allí estábamos presentes era poder dejarse llevar por la sonoridad propia de los escoceses, que trataron de calcar escrupulosamente. Tras desmenuzarlo íntegramente, llegarían los hits y los continuos aplausos que sonarían por última vez tras una admirable interpretación de “Reverence”.

Me encantaría poderos contar más cosas, pero el jueves nos fue imposible acudir y la llegada el viernes a Kobetamendi no depende sólo de uno mismo, las largas colas para coger el autobús que te acercan al recinto y la subida a “pata” hasta la entrada al mismo no nos dio para mucho más.

Muchas felicidades por el 10º aniversario a todos los que hacen posible el BBK y nuestra más sincera enhorabuena porque en todo este tiempo no ha cesado de crecer hasta convertirse en un referente a nivel nacional e internacional, como así certifica el numeroso público que acude a Bilbao y que felizmente espera acudir un año más. ¡Feliz cumpleaños y que sean muchos más y nosotros sigamos pudiéndolo ver!

Fotos oficiales: Music Snapper / rhythmandphotos / Tom Hagen

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Luis López

Luis López

Redactor / Fotógrafo en Nos gusta la música

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