[Crónica] Barbara Hendricks (Teatre Auditori de Sant Cugat, 11/12/16)

Barbara Hendricks, Teatre Auditori de Sant Cugat (11-12-2016) l © Localpres

La soprano Barbara Hendricks ha presentado este domingo en el Teatre Auditori de Sant Cugat su proyecto Road to Freedom, una propuesta de blues, gospel y espirituales negros con la que está recorriendo España y que, acompañada de Mathias Algotsson al piano y el órgano Hammnd, y Ulf Englund a la guitarra acústica y slide, llevará a las ciudades de San Sebastián, Madrid y Gijón en los próximos díasUna magnífica oportunidad de escuchar en la voz de la gran dama de la ópera una veintena de clásicos como “Down in Mississippi”; “Dark was the Night, Cold was the Ground”; “Glory Hallelujah”; “Strange Fruit”; “Hold on!”; “Summertime’; “Amazing Grace”; “I Wish I knew how it wouldfeel to be free”, o “We shall overcome”, que el público ha sabido apreciar agotando las entradas.

Nacida el 20 de noviembre de 1948 en Stephens, Arkansas, bajo las leyes de segregación racial de Jim Crow, y alumna de Jennie Tourel y María Callas a principios de los años setenta, en Barbara Hendrix convergen como en nadie el compromiso social más directo y el virtuosismo vocal, épico en los momentos en los que la intensidad es elevada y sobrecogedor en las partes más lentas. Una combinación extraordinaria, fruto de una vida centrada en la ópera, pero también en el activismo por los derechos humanos y por los refugiados como Embajadora vitalicia de ACNUR. Un efecto, abrumador, difícil de ver en ese poder general en otra versión.

Respetada por la crítica como una de las mejores sopranos líricas de su generación, tanto por su trabajo en la ópera como en las salas de conciertos, Hendricks destaca también por su variedad de proyectos aventureros, que enfrenta de forma personal, comprometida y adaptada a los tiempos. Y este programa con el que ha rendido tributo a la lucha de los esclavos afroamericanos por la libertad, y al movimiento por los Derechos Civiles no ha sido menos, pues aunque cantó jazz durante sus años tempranos, solo regresó a él en los 90.

El resultado, Hendricks no tiene el control rítmico de una cantante de jazz de primer nivel. En su lugar, la norteamericana posee una voz de un espectro tan amplio, que hace que los temas adquieran un aire casi trágico. Un carácter que los músicos que la han acompañado sobre el escenario, con su gran sentido de la melodía y dominio del género, han sabido resaltar.

Galardonada en 2006 con la Creu de Sant Jordi y en 2000 con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Barbara Hendricks ha puesto el broche de oro a la serie de conciertos que la 48 edición del Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona ha llevado a la localidad vallesana con un recital íntimo y sobrio, de hora y media de duración, que los asistentes han premiado con cinco minutos de aplausos. El próximo 24 de diciembre, el pianista James Rhodes clausurará el festival visitando el Palau de la Música Catalana, una cita muy esperada.

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