[Crítica] Death Angel – ‘The Evil Divide’

deathangelViene un Otoño Thrash Metal. El próximo lanzamiento de Metallica previsto para el período de caída de hojas, supondrá un nuevo aliciente para rescatar las chupas parcheadas y las muñequeras puntiagudas, ya que todo apunta a que los de San Francisco vuelven a las raíces.

Mientras tanto, hay otras bandas menos mainstream batiéndose el cobre, intentando ganarse la vida con la música, que en estos tiempos harto complicados, no es moco de pavo.

Si echamos la mirada al año 2001, observaríamos que se contarían con los dedos de una mano, los álbums editados con sonidos thrasheros, mientas que quince años más tarde, nos harían falta todos los dedos de los pies para hacer la misma cuenta.
Estamos viviendo un revival con dos tipos de formaciones ; las nuevas que quieren imitar a sus ídolos de infancia añadiendo su visión del género (Angelus Apatrida y Crisix como exponentes nacionales), y aquellos que tuvieron su momento de gloria en los lejanos ochentas, y o bien la moda, las tendencias o cómo le quieras llamar, les da una nueva oportunidad.

Death Angel corresponden al segundo grupo. Su primer disco fue una bestialidad. Sonido sin filtros con un clásico atemporal como es “The Ultra-Violence”, una canción instrumental de larga duración con diversos cambios de ritmo, que permanecerá para siempre en la historia del género. Eso sucedió en 1987, y aunque contaban con la producción de Kirk Hammet, no pudieron llegar a la lista de grandes éxitos de aquel momento. No sé si era su objetivo tan siquiera.

El caso es que Nuclear Blast, la disquera que tiene ese aura de nostalgia, y que lleva un tiempo rescatando clásicos olvidados (Voivod…) , decide apostar por ellos en este siglo XXI. Desde entonces, cinco obras, con un sonido remozado y con nuevos componentes en la formación.

“The Evil Divide” te gustará si te gustan las nuevas obras de Exodus y Testament. Tiene caña burra (“The Moth”), tiene breakdown (“Hell to Pay”), tiene apertura de miras (“Lost”) ,tiene riffs potentes (Hatred united/United Hate”), y tiene por momentos un recuerdo al “Ride the lightening” (Break Away).

Hace años los vi en directo, y lo que más me sorprendió fue el arte del guitarrista Rob Cavestany, un auténtico maestro. ¿Cómo pudo ese señor estar tantos años en el olvido?. Es incomprensible. Dice mucho de la industria.

El espectáculo aquel día lo puso el cantante, Mark Osagueda , con múltiples giros de cuello y saltos, y con la vitalidad que se le supone a un veinteañero, pero sorprende cuándo el que lo hace tiene unos cuántos añitos más. Su voz tiene su aquel.

En mi opinión es un disco pasable. No es la quintaesencia de la innovación, pero sí un buen ejercicio de metal de la vieja escuela , con producción de los nuevos tiempos. Un bien alto con aspiraciones de notable.

Temas a destacar: “The Moth”, “Hell To Pay”

Sello: Nuclear Blast (2016)

The following two tabs change content below.
David Ortega Pérez

David Ortega Pérez

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR