[Crítica] Blackmore’s Night – “All Our Yesterdays”

12433090_10153807491918826_1705490587_oLos seguidores de Ritchie Blackmore llevan años rezando para que el Hombre de Negro vuelva a tocar el Rock’N’Roll que lo convirtió en un mito. Desean, como agua de mayo, que los solos que hicieron célebres a Deep Purple y Rainbow vuelvan a salir de su guitarra con la magia de antaño. Pero mientras ese anhelado instante llega, nos queda todavía uno de sus discos de Blackmore’s Night, es decir, el proyecto de música de tintes medievales y renacentistas que comparte con su mujer Candice Night desde 1997. Una vez más encontramos lo esperado y con estos trabajos no suele haber punto medio –o te gustan o sencillamente huyes-, pero yo debo ser lo más imparcial posible en mi juicio y he intentado centrarme en la música procurando olvidar quiénes son sus autores. Y, la verdad, ha sido fatigoso adentrarme en este universo que con sólo ver las fotos del compacto parece salido de una de esas ferias medievales que, de tanto en tanto, se celebran en muchas ciudades como puro reclamo comercial.
Aparcaré el tema de las vestimentas porque ya habido suficiente mofa y escarnio alrededor de esta cuestión y, la verdad, al menos la versión de “Moonlight Shadow” de Mike Oldfield se puede salvar de la quema. En el pequeño capítulo de las versiones, al menos, este disco resulta, cuando menos pasable porque “I Got You Babe” no deja de ser una buena canción. Lo demás –salvo la dulce balada “The Other Side”-, pues, lo de siempre: Candice alargando las piezas, mandolinas por doquier y la sensación de escuchar una banda sonora de una película de época, pero de las malas, como “El caballero del dragón” (1985), un engendro que mezclaba héroes medievales con ciencia ficción y que Fernando Colomo borraría de nuestras memorias si pudiera usar una máquina del tiempo. En fin, y debo mojarme: un latazo. Así, sin más. Aunque si existe un experto en estos terrenos musicales de los siglos XIV y XV, ese hombre es Jordi Savall y no yo, aunque tenga la sensación de que esta extraña pareja hace algo parecido con ese legado a lo que hacía Luis Cobos con la música clásica. Confieso que solamente en una ocasión, y porque lo quiso la diosa Fortuna, pude asistir a un recital de música de cámara en la Sainte Chapelle de París, una preciosa experiencia que me gustaría repetir tanto como ver a Ritchie interpretar “Highway Star”, “Child In Time” o “Mistreated”.

Temas a destacar: “Moonlight Shadow” y “The Other Sidee”.
Sello: Frontiers (2015)

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