[Crónica] AC/DC La Cartuja Sevilla 10-05-2016

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Que las nuevas tecnologías son un arma de doble filo es algo que no por consabido es menos cierto. Nos regalan cosas impensables hace escasos lustros, pero a la vez también nos restan parte del encanto y el misterio que también subyacían en el Rock; por ejemplo, la capacidad de sorpresa. Esa cosa de que, para bien o mal, te pillen con los gayumbos a medio subir… Y todo ello viene a colación del inicio de la gira de AC/DC con Axl Rose como vocalista a tiempo parcial, y las dos paradas, Lisboa y Sevilla, que hasta ahora el tour ha realizado por tierras ibéricas en su recorrido por el tramo europeo de su (último? penúltimo?) periplo mundial. Hace apenas cuatro días, y gracias a Periscope, asistiamos en tiempo real al estreno de la banda en la capital lusa, la expectación y las expectativas depositadas en AC/DC, eran máximas, tanto como positiva fue esta primera impresión, para oyentes desprejuiciados y por ende, carentes de talibanismo.

Bien es cierto que en primera instancia la elección de Axl Rose como sustituto para Brian Johnson resultaba en una decisión controvertida, la cual alimentó rumores fundamentados e infundidos durante algunas semanas, además de opiniones y debates tan esteriles como encendidos, pero ojo, Angus Young ha demostrado saber más por viejo que por diablo. Solo puede calificarse como jugada maestra el movimiento con el cual nos soprendió, aunque el paso de los días sin desmentido oficial no la hizo finalmente tan inesperada. Jugada magistral, porque su elección revelaba un conocimiento supremo de los entresijos y mecanismos que rigen este negocio. Una nueva gira con el bueno de Brian Johnson a bordo no hubiese creado más allá de aquella que genera habitualmente, ya de por si máxima, aun con el incoveniente de lo reciente de la última visita del grupo por estos pagos. Una circunstancia desgraciada e inesperada, los problemas de audición de Brian, colocaba a la banda en un nuevo escenario que añadía además de incertidumbre un atractivo casi inédito a sumar, palabras estas desde hace mucho desterradas del universo AC/DC, de sus discos y giras. Giras y discos estos, cumplidores y efectivos, robustos ejercicios de estilo para currelas del Rock, pero que tampoco iban más allá de lo previamente archiconocido, y peor aun que a la par de un alarmante descenso en la calidad del trabajo en estudio parecían evidenciar hastío y dejarse llevar por una inercia, que de forma paradójica los impulsaba a mayores cotas de popularidad a pesar de la mediocridad rampante que regían la rutina de la banda en fechas recientes.

Cuando la baja de Brian Johnson tomo un cariz definitivo, vía comunicado oficial, se añadía otro golpe más en este annus horribilis que regía con sañuda y mala estrella el devenir de AC/DC. lo que escasos años atrás era una maquinaria sólida y sobria que marchaba imparable, donde el contratiempo y la sorpresa no cabían, paso a convertirse en su némesis, una suerte de tertulia de mañana rockera donde el cotilleo y la rumorología campaban a sus anchas con la libre connivencia de la banda, en la cual se manifestaba to dios, incluidos hijos, amigos, etc., mientras la banda daba por callada toda especulación que surgiese en torno a ella, retroalimentando así la ya ingente cantidad de bulos y medias verdades que asaltaban los corrillos de las redes sociales y los medios especializados. La gestión de cada una de las sucesivas crisis que asolaban a la banda se manejaban de una forma aun si cabe más desastrosa que la anterior. AC/DC, una banda que se caracterizaba por el hermetismo en su día a día, por la ausencia de elementos estridentes que la perturbaran, ahora vivía un día si, y otro también, en el ojo del huracan de los mentideros, una presa tan suculenta por su alcance mediático como voluntariosa se mostraba a su despiece, pero que no por ello dejaba de expresar inmisericorde y tajante todo aquello al respecto de las decisiones a adoptar.

A partir de entonces, e inevitablemente, quien más, quien menos, nos prestamos con gusto a las quinielas de candidatos, y mientras tanto la banda, parecía asisitir a ello con suma indiferencia. Ningún comunicado por parte de AC/DC acallaba la rumorología, todo lo contrario, desde allegados a la misma se filtraban nombres e intenciones pero sin el marchamo oficial que pudiese reafirmarlos de una forma contundente y certera. Parecía como si AC/DC en su impasibilidad y laissez faire creaban una mayor excitación y expectación en su base de fans. Filias y fobias se desataban con cada nombre que se barajaba para suplir a Johnson, aun ignorando si fuese de carácter definitivo… Angry Anderson, Mark Storace, Joel O’Keefe, Pelle Almqvist… Pero todas ellas optaban por un consenso entre las excelencias del candidato y el sonido tradicional de la banda… Inmovilismo, tampoco le pedimos más a AC/DC, que hacer aquello que saben hacer mejor sin apartarse mucho de ello, bien es cierto que además de obsequiarnos con enormes álbumes, esta falta de riesgo de la cual hace gala AC/DC, nos ha privado también, salvo momentos puntuales antaño y más frecuentemente desde no hace mucho, y por circunstancias obligadas, de líneas a seguir, que de acompañar la inspiración, también nos hubiesen brindado muchas alegrías.
Pero todo esto que comentamos saltó por los aires cuando surgió el nombre de Axl Rose, una especie de chasquido sonó entonces en miles de cerebros de los fans más prejuiciosos de la banda. El grupo “auténtico” por excelencia capitaneado, así fuese temporalmente, por un advenedizo como el pelirrojo, situado para muchos en las antípodas de lo que tiene que ser el cantante de AC/DC, para más inri, a propios y extraños nos chocaba la elección, amén, por lo pésimo de las facultades vocales y estado físico que mostraba aquel en sus últimas apariciones… Axl Rose era finalmente, en una afirmación del destino, lo que algunos anunciaban; un fraude, un juguete roto, un muñeco hinchado, nunca mejor dicho, a partes iguales por el botox, la MTV y las hamburguesas, un Elvis, salvando las distancias, con sucesivos comebacks a cual más afónico y adiposo.

Entonces fue cuando las filias y fobias hacia AC/DC, y especialmente Axl, se hicieron más enconadas. Lo nunca visto, seguiamos inmersos en esa espiral ascendente de bronca, mierda y chismes alrededor de AC/DC. Fans de toda la vida renegando de los de Angus, tipos clamando contra la estafa, gente que reclamaba su pasta, etc. Lo que hasta ahora era una comunión inquebrantable entre grupo y seguidores se convirtió en un cisma de proporciones colosales y planetarias que a todas, y pese a los buenos resultados que mostrase estas fechas con Axl Rose, seguirá latente por los restos. Para muchos AC/DC se ha acabado, lo cual puede ser cierto, e incluso fuese recomendable a estas alturas de la película, pero aun como mínimo nos resta un “bonus”, una oportunidad de volver a escuchar las canciones de siempre de una forma diferente… Algo, repito, bastante de agradecer y muy añorado desde hace más tiempo del deseado.

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Foto | Katarina Benzova

El movimiento de Angus es maestro, no solo a nivel artístico, también lo es en cuanto a marketing se refiere, nunca una gira de AC/DC ha causado tanto revuelo, pero además nos está brindando esto que se acaba de comentar más arriba.

¿ Pero qué hubiese sucedido si Angus elige a otro vocalista, que así se adaptara mejor o no al perfil que demandaban muchos de los fans, y no fuese Axl Rose? Probablemente, y esta es otra característica, que hace interesante a esta jugada, lo hubiese tenido muy crudo, y con repercusiones para todas las partes aun más desagradables… La presión para este rozaría en lo insoportable. Enfrentarse cada tres días a fans tan fieles y leales como los que arropan a Brian Johnson es una tarea bien difícil, continuamente estaría sujeto a lo inevitable de la comparativa, así por bien que cumpliese con su papel de sustituto, las fobias no dejarían de aflorar. Se precisaba de un cantante tan mediático o más como la propia banda, que ejerciese de escudo para todo esto, capaz de encajar los golpes de ser preciso, de manejarse en arenas de gran tamaño, que fuese radicalmente distinto a Brian y a Bon, pero que aun posea una voz que pueda acomodarse al repertorio de la banda… Un tipo con la cualidad, la calidad y el carisma suficientes para que la gente no hablase de Brian, que de eso se trataba, si además lo hacía bien, jugada redonda.

Unos cuantos aspectos más sobre Axl, al cual también ha terminado afectándole el gafe que recae en lo personal a la banda, en su caso en forma de pie roto. Rose, y Slash también, es fan de AC/DC, lo ha manifestado desde hace más de treinta años, por activa y por pasiva, para él es algo más que un trabajo de mercenarios, es su oportunidad única, y si irrepetible, para cantar los temas de una banda que ama junto a su alma mater, Angus Young. Hasta ahora demuestra profesionalidad y buen hacer, sabe que esta no es su banda, y le toca adaptarse a su patrón, y a los fans de la misma, es plenamente consciente del respeto que merecen estos, puesto que son el activo más importante que posee AC/DC. Así pues, y ya que Axl ejercía como suplente, esperabamos más novedades respecto al set-list de la banda, suponíamos que mantendrían los tres temas del disco que presentaban, además de todos los clásicos ineludibles pero que existirían variaciones más o menos considerables respecto al resto de elementos presentes en el mismo, con la finalidad y la deferencia por parte de AC/DC para que el repertorio se ajustase adecuadamente a la voz de Axl Rose, finalmente no ha sido, así aquel no muestra diferencias algunas respecto al anterior con Brian Johnson, salvo dos excepciones “Rock & Roll Damnation” y el final con “Riff Raff”, opciones a agradecer, máxime en AC/DC donde toda novedad es bienvenida por salirse de lo previsible.

… Y ahora si, retomemos el principio de esta parrafada, y con ello hacemos crónica del concierto de ayer en Sevilla. Las nuevas tecnologías nos hacen perder capacidad de sorpresa, aun así el concierto fue plenamente disfrutable, Angus y Axl cumplieron sobradamente, Chris, Steve y Cliff demostraron ser una sección rítmica sobria, sólida e infalible, la comunión entre la banda y el público fue total, ni un solo reproche por parte del mismo tras el final del concierto, sino todo lo contrario, Axl se mostró comunicativo todo el tiempo con numerosas introducciones a los temas y referencias al público, si, mucho más de lo que acostumbra Brian Johnson, el concierto, sublime, pues resulta casi imposible si se maneja un repertorio como el de AC/DC, momentos estelares, los de siempre… “You Shook Me All Night Long”, “Back In Black”, “Highway To Hell”, “Thunderstruck” y todos esos que imaginais, mención especial para una debilidad personal del repertorio de la banda, “Sin City”, el público de Sevilla, y alrededores, aunque aun así eran numerosos los forasteros caluroso y entregado al igual que siempre, espectaculares el ambiente y el calor del Estadio Olímpico durante el concierto, e inmediaciones en la prevía…  En fin, si viste los vídeos de Lisboa, seguro que si, como si hoy viste el telediario o leiste la prensa del día no voy a contarte nada que ya no sepas… Más de lo mismo, o sea excelente, para lo que demanda la parroquía de AC/DC en un concierto en estadio de su banda preferida, una celebración de luz y sonido a mayor gloria del Rock… Qué hubiese logrado el diez si la tecnología ni la curiosidad humana no hubiesen ejercido su acción sobre mi persona. Ambos factores hicieron menos sorprendente una realidad que hace apenas días si lo fue en tu ordenador, o de ser aun más afortunado en Lisboa. Por lo demás, a estas alturas es imposible que AC/DC puedan ofrecer más y mejor.

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Ale Cortés

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6 Comentarios

  1. Alan

    12/05/2016 at 10:52

    Estuve allí, fan de AC/DC y de Axl desde hace 20 años, me encantó el show, pero la acústica fue una mierda! En cuánto tocó Angus la guitarra no se percibía ni la batería ni los vocales de Axl. Será por mi ubicación arriba en las gradas? O soy yo el único que piensa así?

  2. Jesús de miguel

    12/05/2016 at 14:13

    Plenamente de acuerdo. No merecían el sonido que tuvieron

  3. Ale Cortés

    12/05/2016 at 14:22

    Cierto, Alan!!! Desde mi ubicación, final de pista, percibí a ratos eso mismo que citas, especialmente en “Thunderstruck” donde la guitarra de Angus sonaba como una especie de bola cacofónica. Consulté con otros si tuvieron esa misma sensación, pero me lo negaron, aun así, gran concierto!!! Muchas gracias por tu comentario, y un saludo!!!

  4. Tega

    12/05/2016 at 17:23

    Yo estuve en el concierto anterior en grada y el sonido me pareció pesimo. Esta vez he estado en pista y ha estado genial, otro mundo.

  5. Maka

    12/05/2016 at 20:33

    Pues yo estuve a pie del escenario y créeme la acústica allí era bestial, una experiencia inolvidable

  6. sergio

    18/05/2016 at 11:24

    De acuerdo con Alan si,me lleve una decepcion con el sonido, sonido fatal,¿Por la acustica de La Cartuja supongo?

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